xss-Cristian
Poeta recién llegado
Una noche sin ti
Cada sonido de las teclas que salían del piano se entrelazaban y luchaban con las notas de un violín, y los dos juntos y su melodía triste que ascendía desde la pulcritud y la naturaleza muerta de las tablas de un escenario que solo reflejaba oscuridad de unos focos que se cansaron de iluminar trataban de sacar mi espíritu débil y destrozado. Tu, tan bella... tan cristalina en cualquier parte, solo contemplabas la función y te brillaba la mirada y preocupada por mil cosas, solo pensabas en cómo me lo dirías.
Y yo, que sin quererlo lloraba, solo te miraba a ti, sabiendo ya lo que me dirías Que lo nuestro murió pero ¿Cómo murió si el sentimiento aun nos quema? Si tú me quieres más que nunca No es por ti es por mi me aleje... me encerré de ti. La función terminaba y te empezaba a costar tragar saliva. Planeabas matarnos de camino a casa, violar nuestro amor antes de dormir, sin un beso de buenas noches.
Seguía mirándote deseando acariciar tu pelo ondulado por última vez, ahora que tenía la oportunidad, ahora que nuestros pequeños segundos de cariños agonizaban desde el suelo suplicando ayuda Y tu pelo negro, mas negro aun que el color de fondo del universo, deseaba ser acariciado por mi mano izquierda, pero tengo tanto miedo a ser sincero a reconocer que lo nuestro no será eterno
Y sé que en ese mismo momento abrías dado el alma porque nuestras bocas pasearan juntas, casi sincronizadas y te besara y te diera los diez mil te quiero que no te devolví en los últimos meses Pero no puedo no quiero que mi sinceridad te duela tanto como te dolería si te dijera la verdad, que me muero
En el palco se derramaba el final de la melodía del violín y solo podía escuchar tu corazón, y aquella maldita obra se nos hacía más corta que nunca, como la última comida de un condenado a muerte Pronto ejecutarías nuestra relación, condenada por la falsa falta de mi amor, que yo te amaba cada día más, y más que a nadie y más que nunca pero no te lo demostraba, porque no podía decirte la verdad debía impedir que me amaras, amándote con la furia de un corazón a la vida.
En el palco se empezaban a derramar lágrimas, que salían de tus preciosos ojos verdes como de una fuente de dolor hacia mí.
Mi mano quería desobedecerme, impedir aquella tortura y acariciarte, secarte las lagrimas con la yema de mi dedo pulgar, y con el resto de dedos acariciarte la cara, acercar mi boca a tu boca, y decirte lo mucho que te amaba, y sentir tu aliento guerrear contra mi respiración, y escucharte llorar aliviada porque ahora si sabias que te amaba, y hacer que te olvidaras de todas tus preocupaciones y que solo pudiera escuchar en tu pensamiento que lo nuestro durara siempre, y que no es verdad que te he dejado de querer, y que demonios yo nunca te dejare de querer, nunca amare a nadie ni un cero coma cinco por ciento de lo que te amo a ti, por eso debía dejarte marchar, y que me olvidaras, para que no te doliera tanto saber que me vas a perder no quiero que veas como me debilito y como me voy corrompiendo y como la muerte se va haciendo conmigo y como desaparezco de este mundo y y como te quedas sola desprotegida desarropada sin que mis brazos gruesos y peludos rodeen todo tu cuerpo, sin que mi cariño sea todo lo que necesitas sin todo lo que necesitas que es mi cariño
Volviste la cara y nos miramos, ambos llorando sabiendo sin decírnoslo que aquella noche toda nuestra felicidad que acumulamos se rompería para siempre almacenaríamos nuestros recuerdos en el baúl de deseos rotos. Añoraremos las discusiones que acababan con una cena romántica y un millar de perdones, ya no más juegos de cama, ni más bailes de almas entrelazadas Se acabarían los paseos de verano comiendo helados hasta las tantas de la madrugada. Y se acabaría gritar como locos en medio de un parque y cantar canciones desentonadas. Y dejaríamos de sacar a la calle a kipyy y ya no nos reiremos juntos porque kipyy no sabe ladrar y por como mueve la colita cuando lo acariciamos juntos, y los bolazos de nieve y los juegos de mesa en el sofá al lado de la chimenea y lo feliz que te hacía que yo supiera en cada momento que es lo que más deseabas como un perrito de regalo de aniversario, y ¿Qué te pasara por la cabeza cuando escuches la canción que te dedique, nuestra canción?
¿Cómo terminaría mi vida? Si mi vida era esforzarme cada segundo por hacerte feliz ¿Qué me quedaría ahora?
Llegamos a la puerta de tu casa y comenzaste tu ejecución de palabras, y llorabas, y yo con frialdad aguantaba para no llorar, y me alejaba para no abrazarte, y con tu mirada suplicabas que lo arreglara todo como siempre, diciendo un solo un te quiero suicida que salvara todo lo nuestro, y que pudiéramos llorar juntos toda la noche abrazados aun asustados porque lo nuestro estuvo a punto de acabar pero eso no es otra realidad, es fantasía.
Intentaba no escucharte hablar, ya sabía todo lo que tenias que decirme, y no quería escucharlo, solo me concentraba en ti, y en lo feliz que fuimos.
Hace tres meses compre un anillo, y te dije de cenar el sábado para decirte que estaba seguro, que quería que pasáramos el resto de nuestras vidas juntos, y quería preguntarte si tú sentías lo mismo ese mismo día el médico me dijo que era cáncer, terminal. Aquel sábado notaste por primera vez que mi calor no te llegaba, que mi amor no lo notabas. Arroje el anillo de compromiso los más lejos que pude, sabiendo que no podía hacerte ese mal, no podría hacer que me juraras amor a tiempo parcial.
Terminaste de hablar pálida
Tus ojos verdes que eran la luz de mi alma se ahogaban en lágrimas y no podía hacer nada para que sufrieras menos aquella noche, y las ojeras en tu cara junto a los destellos de rímel que se te corría con cada sollozo. Era como contemplar mi propio entierro antes de que sucediera. Y eso que no te dije que me moría. Eres tan frágil, tan delicada, tan hermosa
-¿Es que no me quieres?- Dijiste con palabras casi inentendibles en tu llanto.
No te respondía y aun más larga se hacia mi agonía.
-¿Es que hay otra?
En silencio contemplaba como te alejabas cada vez mas de mi hasta salir por la puerta trasera de mi vida, y diste un portazo en mi alma y las dudas que tenias, dudas que yo cause intencionadamente para que me olvidaras, me hacían más daño a mí que el que te hacían a ti.
-Lo siento no puedo seguir así ni siquiera sé si me quieres, no sé qué te pasa pero tampoco quieres decírmelo ni veo que quieras arreglarlo - te quedaste callada unos segundos antes de completar tu sentencia y la oscuridad se hizo contigo y con tu precioso vestido de noche que esculpía el arte de los surcos y demás curvas de tu cuerpo.- Lo siento creo que este es el fin es un adiós.
Seguías siendo tan buena, tan bondadosa, seguías siendo tú después de todo la mujer de la que me enamore y la única persona en la que pensare antes de morir me decías que lo sentías después de que yo tengo la culpa de todo y me hacías sentir tan mal por ello
Parada frente a mi yo sin decir nada me di la vuelta y me aleje, pensando que así me odiarías y podrías olvidarte antes de mi pero no fue así a varios metros sin volver la vista atrás aun te escuchaba llorar, como una niña perdida, en mitad de la calle, en mitad de la noche. Intentaba alejarme más rápido para dejar de oírte y deje a mis lagrimas que salieran y comenzó a llover.
Un viento frio los devoró a los dos.
No supieron más el uno del otro, ni vieron otro amanecer . El se quito la vida aquella noche, y después de llamarle al móvil sin respuesta un millón de veces, ella también.
Cada sonido de las teclas que salían del piano se entrelazaban y luchaban con las notas de un violín, y los dos juntos y su melodía triste que ascendía desde la pulcritud y la naturaleza muerta de las tablas de un escenario que solo reflejaba oscuridad de unos focos que se cansaron de iluminar trataban de sacar mi espíritu débil y destrozado. Tu, tan bella... tan cristalina en cualquier parte, solo contemplabas la función y te brillaba la mirada y preocupada por mil cosas, solo pensabas en cómo me lo dirías.
Y yo, que sin quererlo lloraba, solo te miraba a ti, sabiendo ya lo que me dirías Que lo nuestro murió pero ¿Cómo murió si el sentimiento aun nos quema? Si tú me quieres más que nunca No es por ti es por mi me aleje... me encerré de ti. La función terminaba y te empezaba a costar tragar saliva. Planeabas matarnos de camino a casa, violar nuestro amor antes de dormir, sin un beso de buenas noches.
Seguía mirándote deseando acariciar tu pelo ondulado por última vez, ahora que tenía la oportunidad, ahora que nuestros pequeños segundos de cariños agonizaban desde el suelo suplicando ayuda Y tu pelo negro, mas negro aun que el color de fondo del universo, deseaba ser acariciado por mi mano izquierda, pero tengo tanto miedo a ser sincero a reconocer que lo nuestro no será eterno
Y sé que en ese mismo momento abrías dado el alma porque nuestras bocas pasearan juntas, casi sincronizadas y te besara y te diera los diez mil te quiero que no te devolví en los últimos meses Pero no puedo no quiero que mi sinceridad te duela tanto como te dolería si te dijera la verdad, que me muero
En el palco se derramaba el final de la melodía del violín y solo podía escuchar tu corazón, y aquella maldita obra se nos hacía más corta que nunca, como la última comida de un condenado a muerte Pronto ejecutarías nuestra relación, condenada por la falsa falta de mi amor, que yo te amaba cada día más, y más que a nadie y más que nunca pero no te lo demostraba, porque no podía decirte la verdad debía impedir que me amaras, amándote con la furia de un corazón a la vida.
En el palco se empezaban a derramar lágrimas, que salían de tus preciosos ojos verdes como de una fuente de dolor hacia mí.
Mi mano quería desobedecerme, impedir aquella tortura y acariciarte, secarte las lagrimas con la yema de mi dedo pulgar, y con el resto de dedos acariciarte la cara, acercar mi boca a tu boca, y decirte lo mucho que te amaba, y sentir tu aliento guerrear contra mi respiración, y escucharte llorar aliviada porque ahora si sabias que te amaba, y hacer que te olvidaras de todas tus preocupaciones y que solo pudiera escuchar en tu pensamiento que lo nuestro durara siempre, y que no es verdad que te he dejado de querer, y que demonios yo nunca te dejare de querer, nunca amare a nadie ni un cero coma cinco por ciento de lo que te amo a ti, por eso debía dejarte marchar, y que me olvidaras, para que no te doliera tanto saber que me vas a perder no quiero que veas como me debilito y como me voy corrompiendo y como la muerte se va haciendo conmigo y como desaparezco de este mundo y y como te quedas sola desprotegida desarropada sin que mis brazos gruesos y peludos rodeen todo tu cuerpo, sin que mi cariño sea todo lo que necesitas sin todo lo que necesitas que es mi cariño
Volviste la cara y nos miramos, ambos llorando sabiendo sin decírnoslo que aquella noche toda nuestra felicidad que acumulamos se rompería para siempre almacenaríamos nuestros recuerdos en el baúl de deseos rotos. Añoraremos las discusiones que acababan con una cena romántica y un millar de perdones, ya no más juegos de cama, ni más bailes de almas entrelazadas Se acabarían los paseos de verano comiendo helados hasta las tantas de la madrugada. Y se acabaría gritar como locos en medio de un parque y cantar canciones desentonadas. Y dejaríamos de sacar a la calle a kipyy y ya no nos reiremos juntos porque kipyy no sabe ladrar y por como mueve la colita cuando lo acariciamos juntos, y los bolazos de nieve y los juegos de mesa en el sofá al lado de la chimenea y lo feliz que te hacía que yo supiera en cada momento que es lo que más deseabas como un perrito de regalo de aniversario, y ¿Qué te pasara por la cabeza cuando escuches la canción que te dedique, nuestra canción?
¿Cómo terminaría mi vida? Si mi vida era esforzarme cada segundo por hacerte feliz ¿Qué me quedaría ahora?
Llegamos a la puerta de tu casa y comenzaste tu ejecución de palabras, y llorabas, y yo con frialdad aguantaba para no llorar, y me alejaba para no abrazarte, y con tu mirada suplicabas que lo arreglara todo como siempre, diciendo un solo un te quiero suicida que salvara todo lo nuestro, y que pudiéramos llorar juntos toda la noche abrazados aun asustados porque lo nuestro estuvo a punto de acabar pero eso no es otra realidad, es fantasía.
Intentaba no escucharte hablar, ya sabía todo lo que tenias que decirme, y no quería escucharlo, solo me concentraba en ti, y en lo feliz que fuimos.
Hace tres meses compre un anillo, y te dije de cenar el sábado para decirte que estaba seguro, que quería que pasáramos el resto de nuestras vidas juntos, y quería preguntarte si tú sentías lo mismo ese mismo día el médico me dijo que era cáncer, terminal. Aquel sábado notaste por primera vez que mi calor no te llegaba, que mi amor no lo notabas. Arroje el anillo de compromiso los más lejos que pude, sabiendo que no podía hacerte ese mal, no podría hacer que me juraras amor a tiempo parcial.
Terminaste de hablar pálida
Tus ojos verdes que eran la luz de mi alma se ahogaban en lágrimas y no podía hacer nada para que sufrieras menos aquella noche, y las ojeras en tu cara junto a los destellos de rímel que se te corría con cada sollozo. Era como contemplar mi propio entierro antes de que sucediera. Y eso que no te dije que me moría. Eres tan frágil, tan delicada, tan hermosa
-¿Es que no me quieres?- Dijiste con palabras casi inentendibles en tu llanto.
No te respondía y aun más larga se hacia mi agonía.
-¿Es que hay otra?
En silencio contemplaba como te alejabas cada vez mas de mi hasta salir por la puerta trasera de mi vida, y diste un portazo en mi alma y las dudas que tenias, dudas que yo cause intencionadamente para que me olvidaras, me hacían más daño a mí que el que te hacían a ti.
-Lo siento no puedo seguir así ni siquiera sé si me quieres, no sé qué te pasa pero tampoco quieres decírmelo ni veo que quieras arreglarlo - te quedaste callada unos segundos antes de completar tu sentencia y la oscuridad se hizo contigo y con tu precioso vestido de noche que esculpía el arte de los surcos y demás curvas de tu cuerpo.- Lo siento creo que este es el fin es un adiós.
Seguías siendo tan buena, tan bondadosa, seguías siendo tú después de todo la mujer de la que me enamore y la única persona en la que pensare antes de morir me decías que lo sentías después de que yo tengo la culpa de todo y me hacías sentir tan mal por ello
Parada frente a mi yo sin decir nada me di la vuelta y me aleje, pensando que así me odiarías y podrías olvidarte antes de mi pero no fue así a varios metros sin volver la vista atrás aun te escuchaba llorar, como una niña perdida, en mitad de la calle, en mitad de la noche. Intentaba alejarme más rápido para dejar de oírte y deje a mis lagrimas que salieran y comenzó a llover.
Un viento frio los devoró a los dos.
No supieron más el uno del otro, ni vieron otro amanecer . El se quito la vida aquella noche, y después de llamarle al móvil sin respuesta un millón de veces, ella también.