Una noche tan oscura
Muy límpidamente oscura
Bellamente lóbrega
Insípida e intangiblemente oscura
Bella e inocentemente llana
El velo de tus cabellos oro esconden tus ojos
Y los míos quebrantan hasta el último suspiro que lanzas
Como si fuesen lanzas... las mismas y oscuras lanzas
De aquellos guerreros
De aquellos sacrificados
Que muy de si mismos ofrendan su vida
Su existencia solo por loarte de la manera más fiel
Sabes que mis manos arden por acariciarte
Que mis labios áridos se hacen tiernamente de polvo
Si es que muy desinteresadamente no rozan los tuyos
Sabes que miro tu rostro mientras que irónicamente solo ríes
Solo sonríes sin siquiera verme
Sin siquiera dignarte hacia mí
Una noche empalagada de una inocencia lividamente sublime
De una infraincandecencia senilmente lucida
Una noche clásicamente empielada de una efervescencia mágicamente añorable
De una intranscendente estela venerable
El velo de tus ojos siguen cobijando amargadamente el brillar de tus pupilas
Mientras que mi corazón se quebranta de solo pensar que mis manos se harán dunas insipidas
Si es que ni por una simple casualidad ambigua no logro tocar tu mejilla de nieve
Si es que por azar del destino marchito no logro tenerte de tu cintura de porcelana... una vez más
Una noche trascendentalmente ingenua
Y aun estas cerca... tan cerca estas que siento tu desaliño
Que percibo tu desabrigo, tu deslucidez
Tu desden mas vehemencial copado de cierto recelo
Que se enciende más cuando te invoco hasta con lágrimas
Una noche ilusamente bella
Ignorablemente holocaustica
Una noche deslucidadamente hermosa
Y aun no veo el claro de tus ojos iluminarme
Más indignamente reluce el río que de ellos emanan
Rozando mis manos de barro, mi piel de piedra
Mientras que mi reflejo se diluye entre esa hienal que muy desinteresadamente, que muy apaciblemente se fermento
Y tal vez, solo tal vez muy llanamente solo para mí
Muy límpidamente oscura
Bellamente lóbrega
Insípida e intangiblemente oscura
Bella e inocentemente llana
El velo de tus cabellos oro esconden tus ojos
Y los míos quebrantan hasta el último suspiro que lanzas
Como si fuesen lanzas... las mismas y oscuras lanzas
De aquellos guerreros
De aquellos sacrificados
Que muy de si mismos ofrendan su vida
Su existencia solo por loarte de la manera más fiel
Sabes que mis manos arden por acariciarte
Que mis labios áridos se hacen tiernamente de polvo
Si es que muy desinteresadamente no rozan los tuyos
Sabes que miro tu rostro mientras que irónicamente solo ríes
Solo sonríes sin siquiera verme
Sin siquiera dignarte hacia mí
Una noche empalagada de una inocencia lividamente sublime
De una infraincandecencia senilmente lucida
Una noche clásicamente empielada de una efervescencia mágicamente añorable
De una intranscendente estela venerable
El velo de tus ojos siguen cobijando amargadamente el brillar de tus pupilas
Mientras que mi corazón se quebranta de solo pensar que mis manos se harán dunas insipidas
Si es que ni por una simple casualidad ambigua no logro tocar tu mejilla de nieve
Si es que por azar del destino marchito no logro tenerte de tu cintura de porcelana... una vez más
Una noche trascendentalmente ingenua
Y aun estas cerca... tan cerca estas que siento tu desaliño
Que percibo tu desabrigo, tu deslucidez
Tu desden mas vehemencial copado de cierto recelo
Que se enciende más cuando te invoco hasta con lágrimas
Una noche ilusamente bella
Ignorablemente holocaustica
Una noche deslucidadamente hermosa
Y aun no veo el claro de tus ojos iluminarme
Más indignamente reluce el río que de ellos emanan
Rozando mis manos de barro, mi piel de piedra
Mientras que mi reflejo se diluye entre esa hienal que muy desinteresadamente, que muy apaciblemente se fermento
Y tal vez, solo tal vez muy llanamente solo para mí