SALDIO CORAL
Poeta recién llegado
Aureos rayos calientes, al azul
celeste, en la mañana adornan; como
le rojo cobrizo el pecho, y el
blanquecino el vientre, de un torcaz, que osa
con valía, del alcor, avizorar
horizontes nuevos, y presuroso
aventurarse a recorrer suburbios;
burdos, comparadas con populosas
urbes, que también observan vagar
al colorido visitante inocuo.
Vüela turbado, por el extraño
espectáculo a su vista, pero oye
de súbito una delicada y tierna
melodía, proveniente de una rosa...
¿¿ de una rosa ??-las rosas nunca cantan-
Una paloma sativa candorosa
posa en un verde manzano, es hermosa;
el jíbaro nunca vió nada como
ella, con plumaje de suave brisa,
fina como la seda, mágica como
nirvana; muy cara para consigo,
cautivado por su encanto se posa
cerca, pero "medita" y concluye que
es inalcanzable, una utopía, toda
una fantasía, de un mundo desigual;
y las esperanzas huyen de a pocos
para extinguirse en el momento que el
vuelo reanuda en frenesí, lloroso,
creyendo que amor de arrabalero
para una paloma sativa, es poco.
Mientras en el vergel, ella paciente
aguardaba, aquel dia venal, sola;
a que él como mor de albor genuino, idonio
permanezca junto a ella; más ora
lo ve perderse como un suspiro azul
en vasto cïelo, y queda sola...
Pero el mor es mágicamente bello,
abanderado; límites, colores
ignora y se fabrica entre dos.
Pero de esto, aun no es el epílogo...
La delicada paloma, alza vuelo
detras de su eterno amor; que remonta
hacía el cielo...mudo testigo azul...
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