jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
mi vida los últimos 20 años ha sido
una sucesión de momentos estúpidos
en cuyo transcurso a veces ocurre
que por alguna misteriosa razón
una mujer recala en mi casa
y se hace cargo de cuidarme
y me abraza y me dice que me quiere
y se está conmigo un tiempo
luego la mujer se va
y la serie de momentos estúpidos se reanuda
prolongándose sin interrupción durante meses
-a veces incluso años-
hasta que de nueva cuenta un día
otra mujer aparece en el horizonte
-quizá por la misma misteriosa razón ya aludida-
y esa mujer se hace cargo de mí
y vuelve cálidos mis días y enciende mi esperanza
y me hace sentirme amado un año
dos años, a veces un poco más de tiempo
y luego se marcha
así ha sido y por lo visto así seguirá siendo
no sé por cuánto tiempo más
la misteriosa razón por la cual estas mujeres
vienen y se quedan y desaparecen
configurando mi vida junto con largos intervalos de soledad
no constituye realmente un tema
en el cual me interese indagar
en realidad lo que me perturba es pensar
que pudo también existir una razón misteriosa
en la vida de cada una de esas mujeres
que cada vez las orilló inevitablemente
a tener que quedarse conmigo un tiempo
y si la tal razón misteriosa
no habrá sido en el caso de ellas
simple y sencillamente
una especie de jodida maldición
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