AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
UNA REALIDAD.
PERDÍ un vuelo en primera clase,
hacia una nube rosada cerca de un
crepúsculo obnubilado, de tanto oro,
reflejo de un sol tardío y solitario.
Perdí los rieles de un tren que me
llevaría, a una fantasía inédita y sin
sueños azules para vivir una realidad.
Perdí los labios y los dedos de mil
damas voluntarias para amarme;
perdí también las flores de una primavera,
que nunca se anunció en ningún noticiero
del medio día y también perdí su sonrisa,
sus flores, su carisma, su espliego toda
su vanidad, y su secreto de amarme en
silencio, como si no existiera y como si
yo no estuviera en su vientre, en su piel.
Perdí todo, lo único que no perdí fue la fe,
y por eso siempre, Dios habla conmigo,
como la primera vez que la bese en silencio.
Augus 21 junio 2015.
PERDÍ un vuelo en primera clase,
hacia una nube rosada cerca de un
crepúsculo obnubilado, de tanto oro,
reflejo de un sol tardío y solitario.
Perdí los rieles de un tren que me
llevaría, a una fantasía inédita y sin
sueños azules para vivir una realidad.
Perdí los labios y los dedos de mil
damas voluntarias para amarme;
perdí también las flores de una primavera,
que nunca se anunció en ningún noticiero
del medio día y también perdí su sonrisa,
sus flores, su carisma, su espliego toda
su vanidad, y su secreto de amarme en
silencio, como si no existiera y como si
yo no estuviera en su vientre, en su piel.
Perdí todo, lo único que no perdí fue la fe,
y por eso siempre, Dios habla conmigo,
como la primera vez que la bese en silencio.
Augus 21 junio 2015.