Ariel
Diseño mi vida paso a pas
El día en que yo me muera,
no llores mi pérdida compañero,
pués quisiera en tu alma retenerme,
como siempre el más bello recuerdo.
No quiero ver tus lágrimas,
allá cuando suba al Cielo,
ni tu rostro entristecido,
por un llanto lastimero.
Quiero que siempre memores,
nuestros días, que fueron tan bellos
y en tus pupilas se reflejen,
memorias de nuestros sueños.
Que cuando yo deje este mundo,
sepas que estaré en otro nuevo,
que no te abandonaré nunca,
pues estaré en tus pensamientos.
Que me llevaré conmigo
hasta el último de tus besos
y yo te dejaré ese día
hasta el último de mis alientos.
Si de noche yo muriera,
tápame bien, compañero,
para que mi cuerpo no tenga
frío con tu abrazo primero.
Quédate junto a mi cama, *
o quédate junto a mi lecho
pero hasta mi último segundo,
abrázame fuerte a tu pecho.
Quiero saber que estás conmigo,
aunque no tenga conciencia de ello
quiero irme de tu mano,
para no perderme en el sendero.
Quema mi cuerpo y llévalo,
al lugar de donde procedo;
jugaré con los delfines,
con el Sol y sus destellos.
Y cada vez que mires al mar,
sabrás que yo estoy con ellos,
jugando entre las espumas,
ahora fuera, ahora dentro.
Yo pertenezco a la tierra,
cumple con mi último deseo,
no me encierres en una caja,
aunque sea del mejor cedro.
Otra cosa sí te pido,
un detalle que te ruego,
cuando esparzas mis cenizas,
en el mar desde un velero,
una Rosa Blanca yo quisiera,
y que no me llores, compañero.
no llores mi pérdida compañero,
pués quisiera en tu alma retenerme,
como siempre el más bello recuerdo.
No quiero ver tus lágrimas,
allá cuando suba al Cielo,
ni tu rostro entristecido,
por un llanto lastimero.
Quiero que siempre memores,
nuestros días, que fueron tan bellos
y en tus pupilas se reflejen,
memorias de nuestros sueños.
Que cuando yo deje este mundo,
sepas que estaré en otro nuevo,
que no te abandonaré nunca,
pues estaré en tus pensamientos.
Que me llevaré conmigo
hasta el último de tus besos
y yo te dejaré ese día
hasta el último de mis alientos.
Si de noche yo muriera,
tápame bien, compañero,
para que mi cuerpo no tenga
frío con tu abrazo primero.
Quédate junto a mi cama, *
o quédate junto a mi lecho
pero hasta mi último segundo,
abrázame fuerte a tu pecho.
Quiero saber que estás conmigo,
aunque no tenga conciencia de ello
quiero irme de tu mano,
para no perderme en el sendero.
Quema mi cuerpo y llévalo,
al lugar de donde procedo;
jugaré con los delfines,
con el Sol y sus destellos.
Y cada vez que mires al mar,
sabrás que yo estoy con ellos,
jugando entre las espumas,
ahora fuera, ahora dentro.
Yo pertenezco a la tierra,
cumple con mi último deseo,
no me encierres en una caja,
aunque sea del mejor cedro.
Otra cosa sí te pido,
un detalle que te ruego,
cuando esparzas mis cenizas,
en el mar desde un velero,
una Rosa Blanca yo quisiera,
y que no me llores, compañero.
Autora: Susana Blanco.Todos los derechos Reservados.
