Armonia
Poeta veterana
Una rosa y un rosal
Con la suavidad de una gota de rocío
acariciando un pétalo de rosa
el brillo de tu mirada embargó
mis pupilas con imágenes puras.
Fuiste arena entre mis manos,
moldeé tu cintura y modelé tus caderas
tus senos, colinas de primavera en flor
completaron la figura etérea de la luna.
Sensaciones delirantes surgieron en mi vientre
cuando acariciamos el placer en mil besos,
ondeando lentamente la lujuria,
que resbalaba por tu espalda como ola embravecida.
Fuimos agua, fuego y aire
subimos a las estrellas y nos vestimos de cielo,
cabalgamos al sol sin riendas ni frenos.
Vivimos una eterna sinfonía de placeres,
y todo ello, con la ternura y la suavidad
de una rosa que transcurre su vida
acariciada por el abrigo de un rosal.
Con la suavidad de una gota de rocío
acariciando un pétalo de rosa
el brillo de tu mirada embargó
mis pupilas con imágenes puras.
Fuiste arena entre mis manos,
moldeé tu cintura y modelé tus caderas
tus senos, colinas de primavera en flor
completaron la figura etérea de la luna.
Sensaciones delirantes surgieron en mi vientre
cuando acariciamos el placer en mil besos,
ondeando lentamente la lujuria,
que resbalaba por tu espalda como ola embravecida.
Fuimos agua, fuego y aire
subimos a las estrellas y nos vestimos de cielo,
cabalgamos al sol sin riendas ni frenos.
Vivimos una eterna sinfonía de placeres,
y todo ello, con la ternura y la suavidad
de una rosa que transcurre su vida
acariciada por el abrigo de un rosal.