Una semana de abril

Lucyfero

Poeta recién llegado
Una semana en abril
Abril 2008

Volvía el de siempre abril,
En la rosa primavera,
Y si dicen que agua es mil,
Aquí agua lo abandera.

Alzando un amor juvenil,
Por encima de las penas,
Que tiene su cama en Madrid,
Y lágrimas casi eternas.

Hizo del sol su adalid,
De los rayos su bandera,
Ese mes dichoso abril,
Lo llevaba por montera.

Tú que aguardabas con sol,
Y tu cuerpo se tostaba,
Así como rayos de amor,
¡Hay morena de mi alma!

Hasta que un día volví,
Y aquel que me esperabas,
Se tornó todo en Madrid,
Las nubes el cielo nublaba.

Rayos que atrás se guardaban,
El astro en su cuna dormía,
Y nubes que a sombra tornaba,
El día en que yo volvía.

Sábado de vista aquejada,
Primavera testigo presencia,
De un abrazo que arrancaba,
El amor de la impotencia.

Impotencia de unos besos,
Que nunca jamás llegaban,
Y se hacían como huesos,
Fríos, fríos de espera pesada.

Pero una parada de bus,
Tercera de lo que nos separa,
Pudo romper esa cruz,
Redimiendo por fin esa llama.

Fuego que sale de amor,
Y del todo de mis entrañas,
Rugiendo en mi corazón,
Mis ojos tu vista clavaban.

Otra vez del todo juntos,
En aquella tercera parada,
Otra vez éramos uno,
Y esta vez por una semana.

Hicimos de todo rutina,
De horas los días pasaban:
La Ruleta, Simpsons, sopas,
Pizzas, siestas, Fama.

Y así llegaban las noches,
De abril y dueñas del alba,
Trono de amor y derroches,
Cuna de hoy y mañana.

Y a mi lado dormidita,
Se iban las luces tempranas,
¡Hay mi niña, que bonita!
Soñando de amor encantada.

Cuando se iba a dormir la luna,
Y llegaba vivita la aurora,
Un beso de amor me esperaba,
Avivando temprana la hora.

Daba comienzo otro día,
Entre lluvias de abril esclavas,
Por un dicho que dice de mil,
Que son gotas de agua temprana.

Chaparrón que todo hundía,
¿Pero a quién maldito importaba?
Si el amor nunca se inunda…
¿Qué más daba tanta agua?

Y tan rápido pasaron los días,
Que al noveno todo acababa,
¡Ay mi amor! ¿Por qué pasaba?
¿Por qué acababa esta semana?

Llegó el momento del bus,
Otra vez una parada,
Seis veintisiete, maldita ironía,
Unía tanto como apartaba.

El domingo dio su final,
Y nuestra semana zanjaba,
Todo un ensayo de vida,
Resumida en esa semana.

De nuevo mi amor, una prueba,
De nuevo una triste aduana,
Separándonos como en cuevas,
Matándonos como a ratas.

Llegó entonces la muerte,
Y las lágrimas que ello conlleva,
Llegó la tristeza a mis ojos,
Una vez dejé Villanueva.
 
que semana tan intensa reflejaron estas letras llenas de tanto amor a tu musa morena dia a dia lo viviste hasta que se acabaron esos dias y el bus dicto el adios de esos momentos felices que se han hecho eterno en estas letras poeta.
felicidades Jose me gusto mucho tus escritos siempre son agradables a la vista abrazos y bienvenido despues de tanto tiempo perdidito no jaja besos.
 

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