aniksun
Poeta adicto al portal
Entre el viento y el mar,
allá donde se unen
tierra y libertad,
en el fondo del Valle,
en la cima del alma,
donde sólo tu llegas
y me impulsas a llegar...
allá se encuentra la vida, allá.
El regalo de tu sonrisa
engalana mi fiesta;
que se acune a la niña,
que se alargue la noche,
que la hoguera, aún tibia,
no ciegue tus ojos,
que no pare la dicha...
que no cese la vida.
A la nana que se canta
arrullando sirenas,
que se despierte la llama
que languidece la espera
donde yace tu cara
y tu boca canela;
mira en el alma...
alguien te llama.
Observaré por la ventana,
tal vez te acerques a mi corazón;
¡qué frío, qué escarcha!,
no tendré calor
hasta que dibuje mi cara
tu angélica mirada
en los dobleces de la almohada
que, para tí reservé en mi cama.
allá donde se unen
tierra y libertad,
en el fondo del Valle,
en la cima del alma,
donde sólo tu llegas
y me impulsas a llegar...
allá se encuentra la vida, allá.
El regalo de tu sonrisa
engalana mi fiesta;
que se acune a la niña,
que se alargue la noche,
que la hoguera, aún tibia,
no ciegue tus ojos,
que no pare la dicha...
que no cese la vida.
A la nana que se canta
arrullando sirenas,
que se despierte la llama
que languidece la espera
donde yace tu cara
y tu boca canela;
mira en el alma...
alguien te llama.
Observaré por la ventana,
tal vez te acerques a mi corazón;
¡qué frío, qué escarcha!,
no tendré calor
hasta que dibuje mi cara
tu angélica mirada
en los dobleces de la almohada
que, para tí reservé en mi cama.