FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Es una tarde lluviosa,
gris como aquel maldito jueves.
El viento está soplando,
fuerte y frío,
igual que en mi triste habitación
de verdes paredes.
En la calle se forman ríos,
y en ellos flota la bella basura
que decora la ciudad.
Pasan hojas de árboles cafés,
botellas de plástico vacías,
envoltorios de papel
y la tarjeta de una prostituta.
Salgo a la calle
y las libélulas me protegen de la lluvia,
creando un zumbante paraguas rojo.
La veo,
sentada en una banca,
tan pacífica como un lago.
Me ve;
clava su mirada en la mía.
Te ves muerto
dice sin sorpresa.
El agua cubre su cuerpo desnudo
mientras las nubes siguen llorando
hijos incorpóreos.
Estoy celoso de la lluvia;
¿por qué ella si la puede tocar?
Y yo, seco y con calor,
sólo puedo verla partir
en los brazos de un desconocido
de sangre roja.
No entiendo,
ni mi alma ni la suya,
aunque siempre lo intento,
no puedo entender.
Hay una fotografía tirada.
La foto es a blanco y negro
y ella muestra una ciudad,
abandonada,
y la gente de esa ciudad
tiene semblante banal.
gris como aquel maldito jueves.
El viento está soplando,
fuerte y frío,
igual que en mi triste habitación
de verdes paredes.
En la calle se forman ríos,
y en ellos flota la bella basura
que decora la ciudad.
Pasan hojas de árboles cafés,
botellas de plástico vacías,
envoltorios de papel
y la tarjeta de una prostituta.
Salgo a la calle
y las libélulas me protegen de la lluvia,
creando un zumbante paraguas rojo.
La veo,
sentada en una banca,
tan pacífica como un lago.
Me ve;
clava su mirada en la mía.
Te ves muerto
dice sin sorpresa.
El agua cubre su cuerpo desnudo
mientras las nubes siguen llorando
hijos incorpóreos.
Estoy celoso de la lluvia;
¿por qué ella si la puede tocar?
Y yo, seco y con calor,
sólo puedo verla partir
en los brazos de un desconocido
de sangre roja.
No entiendo,
ni mi alma ni la suya,
aunque siempre lo intento,
no puedo entender.
Hay una fotografía tirada.
La foto es a blanco y negro
y ella muestra una ciudad,
abandonada,
y la gente de esa ciudad
tiene semblante banal.