Caminan todos mirando al suelo,
uno tras otro dejando tirados sus pensamientos,
cantidad de recuerdos que se olvidarán
tras la partida abrupta de aquel que no volverá.
El día aunque radiante deja estelas sombrías
al frente ser inmaculado dadora de vida
desconsolada, con su mirada perdida
reclama en sus adentros
deseando que todo sea una absurda mentira.
Caminan todos mirando al suelo
buscando los sueños tirados en el pavimento
tratando de menguar este tormento
que consume la alegría
al recordar sus ojos, su risa, sus ansia de vida.
Recuerdos que se convierten en insufrible calvario
dolor desgarrador que uno a uno va matando
esperanzas, anhelos, sueños arrancados en un momento;
una vida en la que solo quejas y frustración queda.
Caminan todos mirando al suelo
entre todos yo, con mis pensamientos caídos
ahogando en lágrimas de profunda pena
asfixiado con el nudo que mi garganta aprieta
Un caudal amazónico de dolor,
una sinfonía de desconcierto,
un desgarrante silencio que ensordece
al ver llegar el momento de dejarte
solo, cuando se que la soledad era tu tormento.
Los multicolores del ocaso se visten de oscuro manto
mientras ahí sentado, distanciado, veo como se pierde
en la penumbra nocturna tu nueva morada
y me marcho, sintiendo que tu alma escucha
cuando desde mi desconsolado corazón te digo
tranquilo, no estás solo, mi alma se queda contigo
mi estudiante, mi hijo, mi amigo.
Sibelius
Para mis estudiantes,
Los que he perdido en cruel juego del destino.
uno tras otro dejando tirados sus pensamientos,
cantidad de recuerdos que se olvidarán
tras la partida abrupta de aquel que no volverá.
El día aunque radiante deja estelas sombrías
al frente ser inmaculado dadora de vida
desconsolada, con su mirada perdida
reclama en sus adentros
deseando que todo sea una absurda mentira.
Caminan todos mirando al suelo
buscando los sueños tirados en el pavimento
tratando de menguar este tormento
que consume la alegría
al recordar sus ojos, su risa, sus ansia de vida.
Recuerdos que se convierten en insufrible calvario
dolor desgarrador que uno a uno va matando
esperanzas, anhelos, sueños arrancados en un momento;
una vida en la que solo quejas y frustración queda.
Caminan todos mirando al suelo
entre todos yo, con mis pensamientos caídos
ahogando en lágrimas de profunda pena
asfixiado con el nudo que mi garganta aprieta
Un caudal amazónico de dolor,
una sinfonía de desconcierto,
un desgarrante silencio que ensordece
al ver llegar el momento de dejarte
solo, cuando se que la soledad era tu tormento.
Los multicolores del ocaso se visten de oscuro manto
mientras ahí sentado, distanciado, veo como se pierde
en la penumbra nocturna tu nueva morada
y me marcho, sintiendo que tu alma escucha
cuando desde mi desconsolado corazón te digo
tranquilo, no estás solo, mi alma se queda contigo
mi estudiante, mi hijo, mi amigo.
Sibelius
Para mis estudiantes,
Los que he perdido en cruel juego del destino.
::