El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Entre tanto afiche sonriente,
entre tanto eslogan convincente,
Yo,
porque no olvido el pasado,
elijo no quedarme callado.
Voy andando por las calles.
El mendigo tiene cierto aire cortesano sentado en su valija mirando nada.
Habla,
dí que una vez tuviste lugar y nombre,
y tal vez hasta un empleo honrado y fijo.
Habla,
no te quedes callado
Habla tú también, niño que abres puertas de los taxis para poder comer.
Habla de las puertas que se cierran todos los días a lo largo de tantas vidas.
Pesadas,
legales puertas que rechinan como riéndose de la inocencia.
Mientras tú que deberías comer cuanto quisieras,
debes mendigar miseria al desamparo.
Habla.
Pídele un pedazo de pan al que gasta en balas,
y afiches para su campaña y al verte simplemente da vuelta la cara.
Habla tú también amigo.
Que ves todo esto día a día,
y te han enseñado como a mí, a decir nada.
Desobedece.
Habla.
Dí,:
“Basta”
“Esto es verdad”
Por los que no tienen voz.
Por los que nunca tuvieron alguien que piense en ellos.
Antes de que termine la hora de hablar.
Y comiencen a golpear con sus bastones cuando las cámaras se apagan.
Con sus punitorios de letra chiquita.
Con sus hospicios infrahumanos,
con su marginación a toda prueba.
Mientras la prensa vendida
no habla más que de unos tontos encerrados en una casa.
Habla.
Rompe el silencio,
antes que perpetúen su hipocresía otra vez.
Con la burocracia de otro acto eleccionario vacío de elecciones.
Habla,
antes que descarguen su ley hecha a medida,
sobre quien no ha dicho nada.
El Poeta del Asfalto
(A nuestros politiqueros, y crápulas con cargo, campeones del Piripipí, del Parapapá, y de la gran pelota de humo)
(Escrito antes de las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma (sic) de Buenos Aires 2007)
entre tanto eslogan convincente,
Yo,
porque no olvido el pasado,
elijo no quedarme callado.
Voy andando por las calles.
El mendigo tiene cierto aire cortesano sentado en su valija mirando nada.
Habla,
dí que una vez tuviste lugar y nombre,
y tal vez hasta un empleo honrado y fijo.
Habla,
no te quedes callado
Habla tú también, niño que abres puertas de los taxis para poder comer.
Habla de las puertas que se cierran todos los días a lo largo de tantas vidas.
Pesadas,
legales puertas que rechinan como riéndose de la inocencia.
Mientras tú que deberías comer cuanto quisieras,
debes mendigar miseria al desamparo.
Habla.
Pídele un pedazo de pan al que gasta en balas,
y afiches para su campaña y al verte simplemente da vuelta la cara.
Habla tú también amigo.
Que ves todo esto día a día,
y te han enseñado como a mí, a decir nada.
Desobedece.
Habla.
Dí,:
“Basta”
“Esto es verdad”
Por los que no tienen voz.
Por los que nunca tuvieron alguien que piense en ellos.
Antes de que termine la hora de hablar.
Y comiencen a golpear con sus bastones cuando las cámaras se apagan.
Con sus punitorios de letra chiquita.
Con sus hospicios infrahumanos,
con su marginación a toda prueba.
Mientras la prensa vendida
no habla más que de unos tontos encerrados en una casa.
Habla.
Rompe el silencio,
antes que perpetúen su hipocresía otra vez.
Con la burocracia de otro acto eleccionario vacío de elecciones.
Habla,
antes que descarguen su ley hecha a medida,
sobre quien no ha dicho nada.
El Poeta del Asfalto
(A nuestros politiqueros, y crápulas con cargo, campeones del Piripipí, del Parapapá, y de la gran pelota de humo)
(Escrito antes de las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma (sic) de Buenos Aires 2007)