Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Apareciste, siempre estuviste,
resurgiste el sentimiento de congoja y dicha inmensa,
trepanado en las cinturas de tus manos,
en las manos en tu cintura,
en la lisura de tus labios,
en la sonrisa de tus ojos,
en tus rojos labios furiosos y suaves,
en las suaves mañanas cuando llegaba a buscarte,
a encontrar el trabajo del sustento,
el aumento progresivo de tu cansancio,
mis ojos que no dejaban de mirarte,
despertarte, distraerte para volver a mirarte,
después de recibirte,
y besarte en mañanas rodeadas de siluetas,
enemigos de mis besos,
de los tuyos,
de los nuestros,
vigías que oscilaban la mañana,
todo el tiempo,
centinelas comprometidos con sus mujeres miándote a ti,
robándome la dicha y entregando mi desdicha, y mi furia, y mi pena por ti.
Hace días que no llamo, no te llamo, no te amo,
postergué mi encanto, mi llanto, mi espanto,
dejé que las horas convirtieran los días en nostalgia,
quizás ni recuerdes que estoy aqui.
Por eso mi furia aumenta con los días,
indiferente,
lejano,
ausente y arcano,
de la mano de tus dedos aprendí a quererte, a esperarte, a odiarte,
a terminar amando las mañanas, odiando tu propio desden,
lejanía constante,
trabajo pendiente,
tanto ruego,
tanta pena!
No dejaré que comprimas mi alma y corazón en tu escote visible para todos,
antes torceré mi alma, corazón y sensaciones,
para que no te sientan,
para que no te escuchen,
para no oirte en mil excusas baratas y tontas,
en el silencio de tus llamadas,
en el teléfono,
en mis noches plagadas de recuerdos,
cuando muerdo mis sentidos y te siento durmiendo,
lejos de mí,
ausente de mí,
sin recuerdos,
solo estruendos,
el sonido del estruendo del vacío que hay en mí,
Por ti.
resurgiste el sentimiento de congoja y dicha inmensa,
trepanado en las cinturas de tus manos,
en las manos en tu cintura,
en la lisura de tus labios,
en la sonrisa de tus ojos,
en tus rojos labios furiosos y suaves,
en las suaves mañanas cuando llegaba a buscarte,
a encontrar el trabajo del sustento,
el aumento progresivo de tu cansancio,
mis ojos que no dejaban de mirarte,
despertarte, distraerte para volver a mirarte,
después de recibirte,
y besarte en mañanas rodeadas de siluetas,
enemigos de mis besos,
de los tuyos,
de los nuestros,
vigías que oscilaban la mañana,
todo el tiempo,
centinelas comprometidos con sus mujeres miándote a ti,
robándome la dicha y entregando mi desdicha, y mi furia, y mi pena por ti.
Hace días que no llamo, no te llamo, no te amo,
postergué mi encanto, mi llanto, mi espanto,
dejé que las horas convirtieran los días en nostalgia,
quizás ni recuerdes que estoy aqui.
Por eso mi furia aumenta con los días,
indiferente,
lejano,
ausente y arcano,
de la mano de tus dedos aprendí a quererte, a esperarte, a odiarte,
a terminar amando las mañanas, odiando tu propio desden,
lejanía constante,
trabajo pendiente,
tanto ruego,
tanta pena!
No dejaré que comprimas mi alma y corazón en tu escote visible para todos,
antes torceré mi alma, corazón y sensaciones,
para que no te sientan,
para que no te escuchen,
para no oirte en mil excusas baratas y tontas,
en el silencio de tus llamadas,
en el teléfono,
en mis noches plagadas de recuerdos,
cuando muerdo mis sentidos y te siento durmiendo,
lejos de mí,
ausente de mí,
sin recuerdos,
solo estruendos,
el sonido del estruendo del vacío que hay en mí,
Por ti.
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