Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Déjame verte una vez más
antes que me toque el óxido del olvido;
antes del beso de la soledad
y empiece para mí un nuevo camino
entre las alas de cristal
y el viento y sus torbellinos.
Lo pide mi cuerpo, sólo una vez más,
lo exigen mis entristecidos sentidos,
princesa encantada de rostro angelical,
déjame verte, apacigua mi suplicio,
adorna mis ojos que sin pestañear
caerán ahogadas en tan divino río.
Déjame verte una vez más,
antes que el adiós selle mi destino;
no extiendas tu mano con el típico ademán
de quien se despide dejando un vacío;
mis ojos, tus ojos, queriéndose encontrar
y caer yaciendo, y morir tranquilo.
antes que me toque el óxido del olvido;
antes del beso de la soledad
y empiece para mí un nuevo camino
entre las alas de cristal
y el viento y sus torbellinos.
Lo pide mi cuerpo, sólo una vez más,
lo exigen mis entristecidos sentidos,
princesa encantada de rostro angelical,
déjame verte, apacigua mi suplicio,
adorna mis ojos que sin pestañear
caerán ahogadas en tan divino río.
Déjame verte una vez más,
antes que el adiós selle mi destino;
no extiendas tu mano con el típico ademán
de quien se despide dejando un vacío;
mis ojos, tus ojos, queriéndose encontrar
y caer yaciendo, y morir tranquilo.