Ahí vas de nuevo, no aprendes y tropiezas.
Te llamo suicida,
Que por tratar de respirar su aire dejas las aguas para a sus pies asfixiarte.
Quien por una caricia mueve la cola esperando un hueso.
Te azotan y al instante siguiente con helio te confortan.
Le dibujas versos al aire aún cuando tu mirada con indiferencia la asesinan.
Te llamo conformista,
Al mendigar un sorbo de lástima; dependiente enfermo de migajas,
Pues te tiran gotas y con desesperación lames tierra.
Sediento es tu sustantivo. Sediento de líquido, de sentimiento, de físico.
Si te intento detener, te pones agresivo y ladras;
Y ante aquella, eres manso y callas.
Te llamo valiente,
(Por como analogía compararte).
Si, tú que solo esperas la estocada y aún con cuernos resignarte.
Te sacrificas en sus filamentos de tela para ver su rostro como último recuerdo.
Como flor que en invierno crece, como rayo que en un instante desaparece.
Valiente por así sin fuerzas seguir luchando y con mares infinitos en tu contra.
Me usas a tu antojo; vil juguete yo ante ti, y tú de ese aroma.
Aroma que recuerda en tus logros una victoria y mil derrotas.
Sin paracaídas te avientas,
Sin espada te enfrentas,
Sin oxigeno te sumerges,
Sin escudo te arriesgas,
Estúpido corazón.
Te llamo suicida,
Que por tratar de respirar su aire dejas las aguas para a sus pies asfixiarte.
Quien por una caricia mueve la cola esperando un hueso.
Te azotan y al instante siguiente con helio te confortan.
Le dibujas versos al aire aún cuando tu mirada con indiferencia la asesinan.
Te llamo conformista,
Al mendigar un sorbo de lástima; dependiente enfermo de migajas,
Pues te tiran gotas y con desesperación lames tierra.
Sediento es tu sustantivo. Sediento de líquido, de sentimiento, de físico.
Si te intento detener, te pones agresivo y ladras;
Y ante aquella, eres manso y callas.
Te llamo valiente,
(Por como analogía compararte).
Si, tú que solo esperas la estocada y aún con cuernos resignarte.
Te sacrificas en sus filamentos de tela para ver su rostro como último recuerdo.
Como flor que en invierno crece, como rayo que en un instante desaparece.
Valiente por así sin fuerzas seguir luchando y con mares infinitos en tu contra.
Me usas a tu antojo; vil juguete yo ante ti, y tú de ese aroma.
Aroma que recuerda en tus logros una victoria y mil derrotas.
Sin paracaídas te avientas,
Sin espada te enfrentas,
Sin oxigeno te sumerges,
Sin escudo te arriesgas,
Estúpido corazón.