prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Conocerte fue como entrar en una casa nueva,
donde se ocultan todas las esquinas
y los umbrales de las puertas
pueden herir los pies y la cabeza,
al intentar cruzar las habitaciones.
Fuiste una de esas personas que quieren ahorrar
las energías de amar,
casa de luces bajas que llegan a su brillo óptimo
a la hora de haberlas encendido.
Aprendí amarte en el tiempo,
ya puedo medir con la mirada tus silencios
y como dueño, a veces no me dejo entrar
ni a mí mismo por la puerta de tu vientre,
cuando mis pensamientos traen
la mugre de la vida.
Te visito vacío y callado como una ausencia
que dejó el querer en sus vientos,
detrás las ventanas cerradas.
Una vez se me perdió la llave de tu alma
y nadie me la quiso devolver.
Tocándote las paredes de la piel,
descubrí que cada uno de mis dedos camaleones
eran una copia de esa misma llave,
que usan las abejas cuando abren las flores
para hacer miel.
donde se ocultan todas las esquinas
y los umbrales de las puertas
pueden herir los pies y la cabeza,
al intentar cruzar las habitaciones.
Fuiste una de esas personas que quieren ahorrar
las energías de amar,
casa de luces bajas que llegan a su brillo óptimo
a la hora de haberlas encendido.
Aprendí amarte en el tiempo,
ya puedo medir con la mirada tus silencios
y como dueño, a veces no me dejo entrar
ni a mí mismo por la puerta de tu vientre,
cuando mis pensamientos traen
la mugre de la vida.
Te visito vacío y callado como una ausencia
que dejó el querer en sus vientos,
detrás las ventanas cerradas.
Una vez se me perdió la llave de tu alma
y nadie me la quiso devolver.
Tocándote las paredes de la piel,
descubrí que cada uno de mis dedos camaleones
eran una copia de esa misma llave,
que usan las abejas cuando abren las flores
para hacer miel.
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