Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Una vez soñé soñarte,
y al cerrar los ojos,
sólo vi sombras donde antes había campo.
Y me creí muerto.
Y entonces comprendí que el dolor no es más que el reflejo del miedo.
Me duele el pecho.
No está tu nombre en mi recuerdo y el miedo acampa libremente.
¡Me duele el amor!
No está tu voz en mis caminos y el miedo murmura confundido.
Una vez soñé soñarte,
y al cerrar los ojos,
tu imagen seca se había ahumado y esparcido.
Y me creí muerto.
Y entonces comprendí que el amor no es más que el reflejo del miedo.
¡Te amo, amada!
Y siento miedo a la soledad de tu partida.
¡Te amo, amada!
Siento miedo, y amor y dolor es lo que goteo.
y al cerrar los ojos,
sólo vi sombras donde antes había campo.
Y me creí muerto.
Y entonces comprendí que el dolor no es más que el reflejo del miedo.
Me duele el pecho.
No está tu nombre en mi recuerdo y el miedo acampa libremente.
¡Me duele el amor!
No está tu voz en mis caminos y el miedo murmura confundido.
Una vez soñé soñarte,
y al cerrar los ojos,
tu imagen seca se había ahumado y esparcido.
Y me creí muerto.
Y entonces comprendí que el amor no es más que el reflejo del miedo.
¡Te amo, amada!
Y siento miedo a la soledad de tu partida.
¡Te amo, amada!
Siento miedo, y amor y dolor es lo que goteo.
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