marian
Poeta adicto al portal
El cielo cae sobre mis ojos
- grises -
como noche de tormenta.
El vacío se estremece entre mis manos
llenas ya de una fría soledad.
Y no hay luna a la que cantar
ni brazos en los que callar,
sólo polvo donde deseo dormir y jamás despertar.
El abismo me traga más y más
y la luz que tenue brillaba hoy se desvanece.
Siento que mi último aliento ya no retuerce el viento
ni brinca en las oscuras aguas.
Mis anhelos ya se mueren
y mi alma poco a poco así también lo hace.
Y grito al silencio.
Y desafío a la dulce muerte:
¡Aquí estoy!
¡Arráncame este aliento!
¡Arráncame ya este dolor!
Aún siento ese lejano calor.
El calor de la ira
que por dentro me socava,
me prende fuego,
me quema.
Odio una vida así.
Una vida vacía.
Una vida llena de soledad.
Lágrimas que opacan ojos.
Corazones que no laten.
Almas que no sienten.
Viviendo y a la vez muriendo.
Muriendo sin llegar a morir.
Y todo lleno
De este amargo
Silencio
Y Todo lleno
De esta profunda
Soledad
- grises -
como noche de tormenta.
El vacío se estremece entre mis manos
llenas ya de una fría soledad.
Y no hay luna a la que cantar
ni brazos en los que callar,
sólo polvo donde deseo dormir y jamás despertar.
El abismo me traga más y más
y la luz que tenue brillaba hoy se desvanece.
Siento que mi último aliento ya no retuerce el viento
ni brinca en las oscuras aguas.
Mis anhelos ya se mueren
y mi alma poco a poco así también lo hace.
Y grito al silencio.
Y desafío a la dulce muerte:
¡Aquí estoy!
¡Arráncame este aliento!
¡Arráncame ya este dolor!
Aún siento ese lejano calor.
El calor de la ira
que por dentro me socava,
me prende fuego,
me quema.
Odio una vida así.
Una vida vacía.
Una vida llena de soledad.
Lágrimas que opacan ojos.
Corazones que no laten.
Almas que no sienten.
Viviendo y a la vez muriendo.
Muriendo sin llegar a morir.
Y todo lleno
De este amargo
Silencio
Y Todo lleno
De esta profunda
Soledad
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