averapaz
Poeta recién llegado
Me he ocupado tanto de vivirlo y sentirlo
que me he olvidado de comprenderlo.
Apenas la media noche
de este día muerto para los vivos muertos
-como yo-
atraviesa por las solitarias calles y cañadas
como intentando borrar a su paso
toda la inmundicia humana que aún queda
y tan sólo los gatos amorosos se pasean
entre la niebla y el dolor.
Seguro la noche no logra borrarlo todo.
Aún quedan restos dolorosos en la calle,
borrachos de alcohol -o de amor-
van zarandeándose hasta caer
y una cantidad absurda y heterogénea
de pensamientos y sentimientos
deciden hacer sus caminatas nocturnas
aprovechándose del silencio
(o de la orquesta nocturna)
para intentar liberarse un poco.
¡Allá van los míos!
Y son tantos y tan enredados
que parecen ellos los borrachos
-de alcohol o de amor-
que se zarandean y tropiezan.
Son tantos... y tan sólo hoy,
por algún extraño motivo externo
han logrado empezar a salir
luego de estar comprimidos y como taponados.
Yo te quiero, es cierto,
y creo que tú también me quieres.
Eso es lo que me he olvidado de comprender
en medio del afán de vivirlo.
Comprender esto:
un sentimiento conocido pero no ejecutado;
un amor soñado pero no practicado;
un sueño vivido pero no realizado;
una vida compartida pero no del todo.
¿Recuerdas cuándo me pediste que te escribiera algo?
Aquí está.
Lamento que luego de tanto tiempo
esto sea lo único que me salga.
Está incompleto de cualquier manera.
De seguro lo comprenderé... algún día lo comprenderé.
Espero que contigo.
21/6/13
que me he olvidado de comprenderlo.
Apenas la media noche
de este día muerto para los vivos muertos
-como yo-
atraviesa por las solitarias calles y cañadas
como intentando borrar a su paso
toda la inmundicia humana que aún queda
y tan sólo los gatos amorosos se pasean
entre la niebla y el dolor.
Seguro la noche no logra borrarlo todo.
Aún quedan restos dolorosos en la calle,
borrachos de alcohol -o de amor-
van zarandeándose hasta caer
y una cantidad absurda y heterogénea
de pensamientos y sentimientos
deciden hacer sus caminatas nocturnas
aprovechándose del silencio
(o de la orquesta nocturna)
para intentar liberarse un poco.
¡Allá van los míos!
Y son tantos y tan enredados
que parecen ellos los borrachos
-de alcohol o de amor-
que se zarandean y tropiezan.
Son tantos... y tan sólo hoy,
por algún extraño motivo externo
han logrado empezar a salir
luego de estar comprimidos y como taponados.
Yo te quiero, es cierto,
y creo que tú también me quieres.
Eso es lo que me he olvidado de comprender
en medio del afán de vivirlo.
Comprender esto:
un sentimiento conocido pero no ejecutado;
un amor soñado pero no practicado;
un sueño vivido pero no realizado;
una vida compartida pero no del todo.
¿Recuerdas cuándo me pediste que te escribiera algo?
Aquí está.
Lamento que luego de tanto tiempo
esto sea lo único que me salga.
Está incompleto de cualquier manera.
De seguro lo comprenderé... algún día lo comprenderé.
Espero que contigo.
21/6/13
Última edición: