Porfirio Mayo
Poeta recién llegado

Una vieja postal navideña
Si por estos días pequeños
Te sientes mal.
Si las noches te angustian,
Si los días te acosan.
Sonríe un poco.
Alégrate.
Entibia el alma.
Lejos, alguien pronunciará tu nombre.
Una voz tenue saldrá de alguna boca.
Y un vientecillo suave, hasta ti, la llevará.
Llegará hasta tus mejillas, dulcemente.
Y un beso tibio en ti, depositará.
Si la diáfana alegría de los demás,
Te causa enojo y malestar.
Si el clima temprano de los días,
Te afecta,
Si se te nubla el alma.
Si te lastima, la turbia soledad.
Si este temporal de frío, te acalambra.
Escucha una canción.
Huele una flor.
Tomate un té.
Un consomé caliente.
Un licor.
Disfruta y ríe; afuera hay una ineludible, realidad.
No te duelas tanto.
Para suavizar tú nombre;
Una voz lejana, a ti llegara.
Lejos, alguien, pronunciará tu nombre.
Alguien dirá una plegaria.
Alguien rezará, por tu bienestar.
Te causa enojo y malestar.
Si el clima temprano de los días,
Te afecta,
Si se te nubla el alma.
Si te lastima, la turbia soledad.
Si este temporal de frío, te acalambra.
Escucha una canción.
Huele una flor.
Tomate un té.
Un consomé caliente.
Un licor.
Disfruta y ríe; afuera hay una ineludible, realidad.
No te duelas tanto.
Para suavizar tú nombre;
Una voz lejana, a ti llegara.
Lejos, alguien, pronunciará tu nombre.
Alguien dirá una plegaria.
Alguien rezará, por tu bienestar.
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