María del R.
Poeta recién llegado
De tanto buscar explicaciones,
hoy he comprendido lo que estaba obvio.
Yo no soy una, como alguna vez creí,
soy dos, irreconciliables la una de la otra.
Una, la que conozco yo,
otra, la que dibujas tú.
Una, la siempre viva misma yo,
otra, la altiva y distante que te hiere.
La que vive dentro de mí, me engaña,
porque te reta, sin que yo me entere.
La que tú ves, me enfrenta
porque sabe que a ella no la quiero.
Nunca podré tenerlas juntas,
pero siempre podré saber de ellas.
Una, porque vive en mí,
la otra, porque la sacas cuando quieres.
hoy he comprendido lo que estaba obvio.
Yo no soy una, como alguna vez creí,
soy dos, irreconciliables la una de la otra.
Una, la que conozco yo,
otra, la que dibujas tú.
Una, la siempre viva misma yo,
otra, la altiva y distante que te hiere.
La que vive dentro de mí, me engaña,
porque te reta, sin que yo me entere.
La que tú ves, me enfrenta
porque sabe que a ella no la quiero.
Nunca podré tenerlas juntas,
pero siempre podré saber de ellas.
Una, porque vive en mí,
la otra, porque la sacas cuando quieres.