BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay árboles musicales
y deterioradas uñas inmóviles
y luces desnortadas que soportan
un millar de pianos de cola y acantilados;
hay una secuoya inventariada
y ciclos de arena donde ascienden
termitas de cráneo rasurado,
donde habitan los secretos
de una armario desarraigado.
Hay un insomne proceso de monedas,
administrando la dicha en volubles opios,
un aire metódico que instaura su voluntad
de conífera, un humus confuso
que entrega su cuerpo blando de ortiga
o acémila. Hay un toro
rondando las escuetas márgenes del río,
un haz de lastimados embriones de pólenes
círculos de materia que profundizan
en su decadencia extraña y dura.
Hay un vasto imperio de maderas corroídas,
de vestigios secundarios de trozos de bosque,
de talados espíritus ardiendo en virutas anónimas,
una infancia de mediocres expectativas.
©
y deterioradas uñas inmóviles
y luces desnortadas que soportan
un millar de pianos de cola y acantilados;
hay una secuoya inventariada
y ciclos de arena donde ascienden
termitas de cráneo rasurado,
donde habitan los secretos
de una armario desarraigado.
Hay un insomne proceso de monedas,
administrando la dicha en volubles opios,
un aire metódico que instaura su voluntad
de conífera, un humus confuso
que entrega su cuerpo blando de ortiga
o acémila. Hay un toro
rondando las escuetas márgenes del río,
un haz de lastimados embriones de pólenes
círculos de materia que profundizan
en su decadencia extraña y dura.
Hay un vasto imperio de maderas corroídas,
de vestigios secundarios de trozos de bosque,
de talados espíritus ardiendo en virutas anónimas,
una infancia de mediocres expectativas.
©