Joel Linares Moreno
Poeta recién llegado
Un océano separa sus cuerpos inertes,
sus agonías, las unió el mismo monstruo,
el leviatán del dolar,
el de las fauces hambrientas de pobreza.
Los kilómetros de su vergüenza,
tienden puentes de asco y rabia,
uno negro, otra olivo, otros arena,
yacen solos bajo el mismo sol,
abandonados como parias del mundo,
desterrados de sus afectos,
nadie los llora,
solo son un efecto colateral
de la guerra del capital
una foto y un 3x3 resumen su muerte,
la noticia lacrimógena del día,
un mea culpa, un golpe de pecho.
Mañana morirán otros,
hay tierra para cubrir la infamia,
ellos no son novedad.