MiguelEsteban
ÚNICO
Noche a tu bella calma sujeto,
noche anhelando un beso tuyo inquieto,
una caricia aterciopelada,
que trepe tu espalda,
un deseo que rutila y rubrica
tu espejo en mi alma,
tu sombra y tu recuerdo,
tu esencia que me robó el aliento,
no quiero salud
solo quiero vivir del aire
que tejen tus palabras,
mantenerme vivo con tu amor y cariño
sentir la fuerza del universo que en mí creas,
quiero enredarme en tu piel
y deshacer cada noche
en flores tersas
y miel de caricias,
quiero emborracharme
del vino de tus besos
día y noche también.
Quiero amarte libre sin tiempo,
recorrer cada rincón
de tu cuerpo velado,
en placer amanecido,
luceros no brillan
como tu ilusión en las pupilas,
tus mil te amos
se ven
en cada pétalo de las margaritas,
tus mil esencias que en mí creas
las veo cada noche
al cerrar los ojos
y acunarte en sueños,
y qué más da la distancia
si solo sirve para extrañarte más,
para devorarte con más fuerza
cuando estemos juntos
sin tiempo ni final.
A ti feliz me entrego
a tu corazón despierto,
mi verso en esta noche de verano
sabernos unidos como la ola al mar,
como la oscuridad a la cueva
y el fuego a la hoguera.
No me acostaré sin verte,
no amaneceré sin soñarte,
no habrá día que mi corazón no lata
para amarte y saberte mía.
El Castellano
noche anhelando un beso tuyo inquieto,
una caricia aterciopelada,
que trepe tu espalda,
un deseo que rutila y rubrica
tu espejo en mi alma,
tu sombra y tu recuerdo,
tu esencia que me robó el aliento,
no quiero salud
solo quiero vivir del aire
que tejen tus palabras,
mantenerme vivo con tu amor y cariño
sentir la fuerza del universo que en mí creas,
quiero enredarme en tu piel
y deshacer cada noche
en flores tersas
y miel de caricias,
quiero emborracharme
del vino de tus besos
día y noche también.
Quiero amarte libre sin tiempo,
recorrer cada rincón
de tu cuerpo velado,
en placer amanecido,
luceros no brillan
como tu ilusión en las pupilas,
tus mil te amos
se ven
en cada pétalo de las margaritas,
tus mil esencias que en mí creas
las veo cada noche
al cerrar los ojos
y acunarte en sueños,
y qué más da la distancia
si solo sirve para extrañarte más,
para devorarte con más fuerza
cuando estemos juntos
sin tiempo ni final.
A ti feliz me entrego
a tu corazón despierto,
mi verso en esta noche de verano
sabernos unidos como la ola al mar,
como la oscuridad a la cueva
y el fuego a la hoguera.
No me acostaré sin verte,
no amaneceré sin soñarte,
no habrá día que mi corazón no lata
para amarte y saberte mía.
El Castellano