viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con el transcurrir del aliento
se labró un río en la historia.
Se volvió nada el olvido
arrastrando siglos de invierno.
Las huellas que besamos
se deshicieron de erosión,
mientras huían despacio
los dioses que las creaban.
Y por alcanzarlos gritaban
las manos como remolinos,
y más rápidos, y más lejos,
se marchaban sus huesos de aire.
Los viejos soldados de la pluma
lanzaron redes hechas de letra,
pero los fantasmas de barro
tenían fresca la carne
y apenas prendaron restos.
Todos los poetas unieron
sus poderes en un verso,
y universo lo nombraron.
Esa bandera de palabras era ...
amor mío ... tu sonrisa.
Y sólo cuando la esbozas
vuelven los dioses a estar presentes.
Quisiera mecerme eternamente
en la hamaca de esa sonrisa,
mientras tus ojos me cantan
dulces nanas de amor.
se labró un río en la historia.
Se volvió nada el olvido
arrastrando siglos de invierno.
Las huellas que besamos
se deshicieron de erosión,
mientras huían despacio
los dioses que las creaban.
Y por alcanzarlos gritaban
las manos como remolinos,
y más rápidos, y más lejos,
se marchaban sus huesos de aire.
Los viejos soldados de la pluma
lanzaron redes hechas de letra,
pero los fantasmas de barro
tenían fresca la carne
y apenas prendaron restos.
Todos los poetas unieron
sus poderes en un verso,
y universo lo nombraron.
Esa bandera de palabras era ...
amor mío ... tu sonrisa.
Y sólo cuando la esbozas
vuelven los dioses a estar presentes.
Quisiera mecerme eternamente
en la hamaca de esa sonrisa,
mientras tus ojos me cantan
dulces nanas de amor.