K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
No sé en qué momento,
en qué estoy,
nunca sé dónde estoy,
porque soy fugaz,
estrella,
cuenco de agua reposando manos.
Nunca supe de dónde vengo,
si subo a la nube
si flagelo la luna de luz
o mediasombra.
Siento correr el aire entre mis venas
y la altitud conmueve mis sentidos,
el río me canta sin sueños
y sueño morirme cada madrugada
y siento estarme quieta
reposando medio muerta
vivo
entre la hierba alada.
No sé,
si tu cielo mueve tormentas en el alma,
o la luna humedece mi espalda.
No sé,
predico y digo y juro en mil palabras que no lo sé.
Salto en las líneas,
en las que reposamos los cuerpos
como niños vestidos
por vez primera
como cuando nos vimos
riendo de cien historias,
cuando mi saco fue cuna de tu espalda dolorida.
¡No sé porqué te ví sufrir tanto!
ante mi fuga torpe,
la fuga de los libros teñidos de sueños locos.
No sé porqué las retinas me mienten
de los relojes
y tus dibujos......
Y tus poemas
que dormían plácidos hasta que llegamos
despiertos o mudos, o dormitando
sin dormirnos sudados
incansables...
Juro que no sé, señor
si le cuento que no fue mi ángel,
fue su ángel triste que enamoró mi alma,
fue su tierna mirada,
y su soledad solitaria y vagabunda en los caminos
sin rumbos.
Rejuro señor
que entre tanto alboroto de poemas,
mis uñas rasgan el último verso
de luna perseguida....
....y nos decapitaban en la noche
a la vuelta los relojes absurdos
de ese calor incontrolable...
Juro que, mediando entre el tiempo y la nostalgia,
entre el borde de tu río, entre mis barrancas
que sueñan verdades de mis absurdas preguntas,
baño mi espalda del sol naranja,
ese que con nuestras manos
cerramos inquietos cuando venia de la noche,
porque éramos:
uno.
en qué estoy,
nunca sé dónde estoy,
porque soy fugaz,
estrella,
cuenco de agua reposando manos.
Nunca supe de dónde vengo,
si subo a la nube
si flagelo la luna de luz
o mediasombra.
Siento correr el aire entre mis venas
y la altitud conmueve mis sentidos,
el río me canta sin sueños
y sueño morirme cada madrugada
y siento estarme quieta
reposando medio muerta
vivo
entre la hierba alada.
No sé,
si tu cielo mueve tormentas en el alma,
o la luna humedece mi espalda.
No sé,
predico y digo y juro en mil palabras que no lo sé.
Salto en las líneas,
en las que reposamos los cuerpos
como niños vestidos
por vez primera
como cuando nos vimos
riendo de cien historias,
cuando mi saco fue cuna de tu espalda dolorida.
¡No sé porqué te ví sufrir tanto!
ante mi fuga torpe,
la fuga de los libros teñidos de sueños locos.
No sé porqué las retinas me mienten
de los relojes
y tus dibujos......
Y tus poemas
que dormían plácidos hasta que llegamos
despiertos o mudos, o dormitando
sin dormirnos sudados
incansables...
Juro que no sé, señor
si le cuento que no fue mi ángel,
fue su ángel triste que enamoró mi alma,
fue su tierna mirada,
y su soledad solitaria y vagabunda en los caminos
sin rumbos.
Rejuro señor
que entre tanto alboroto de poemas,
mis uñas rasgan el último verso
de luna perseguida....
....y nos decapitaban en la noche
a la vuelta los relojes absurdos
de ese calor incontrolable...
Juro que, mediando entre el tiempo y la nostalgia,
entre el borde de tu río, entre mis barrancas
que sueñan verdades de mis absurdas preguntas,
baño mi espalda del sol naranja,
ese que con nuestras manos
cerramos inquietos cuando venia de la noche,
porque éramos:
uno.
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