Fabián Menassa
Poeta adicto al portal
Traía la brisa olor a bandoneón,
la salada voz de las lágrimas derramadas
los gritos de los hambrientos del mundo
una jaula dorada en el corazón de los muertos de sed
El sonido de la carne podrida
al desgarrarse de unos huesos frescos,
el canto de los buitres reivindicando su bocado.
Traía días, noches,
una estrepitosa colección de siglos para nada
un desierto de sombras de osamentas y arena
unos labios desechos de gritar en silencio
de esta brisa hiriente, atada al regreso.
la salada voz de las lágrimas derramadas
los gritos de los hambrientos del mundo
una jaula dorada en el corazón de los muertos de sed
El sonido de la carne podrida
al desgarrarse de unos huesos frescos,
el canto de los buitres reivindicando su bocado.
Traía días, noches,
una estrepitosa colección de siglos para nada
un desierto de sombras de osamentas y arena
unos labios desechos de gritar en silencio
de esta brisa hiriente, atada al regreso.