Fernando Azul casi Morado
Poeta recién llegado
Esos cristantemos
que crecen en to boca
devoraron todos los regalos
devoraron todo lo que fui,
y sólo dejaron al viento
unos vestigios corroídos.
En una maceta
con forma de alma
queda mi rosa azul,
aquella rosa triste
que nunca te quise dar;
la rosa que se llevó tu ser.
Y son estas malignas flores
las que gritan sin cesar
que te queme en mi hogera,
que te borre sin piedad
y que sólo deje al viento
unos vestigios corroídos.
que crecen en to boca
devoraron todos los regalos
devoraron todo lo que fui,
y sólo dejaron al viento
unos vestigios corroídos.
En una maceta
con forma de alma
queda mi rosa azul,
aquella rosa triste
que nunca te quise dar;
la rosa que se llevó tu ser.
Y son estas malignas flores
las que gritan sin cesar
que te queme en mi hogera,
que te borre sin piedad
y que sólo deje al viento
unos vestigios corroídos.