Tejiendo el borde de mis heridas
despierto entre pesadumbre y caramelo,
mientras el hedor a silencio asaz penetra
en el hemisferio oblicuo de mi quietud.
Riscos y galimatías pronuncia el horizonte,
cuando la lenidad de tus ojos
urde mantos de siglos con lágrimas,
supeditando mi ansiedad en ti.
Ecos de ayunos y de heridas me devoran,
hilando tus letras en la estela
de esta luna que roba tu efigie,
y la encarcela con mis ya pagadas huellas.
Urdiendo mis heridas
sopeso este cirro calado de aspereza,
cirro que imita tu nombre
y despide mi abismo al partir.
despierto entre pesadumbre y caramelo,
mientras el hedor a silencio asaz penetra
en el hemisferio oblicuo de mi quietud.
Riscos y galimatías pronuncia el horizonte,
cuando la lenidad de tus ojos
urde mantos de siglos con lágrimas,
supeditando mi ansiedad en ti.
Ecos de ayunos y de heridas me devoran,
hilando tus letras en la estela
de esta luna que roba tu efigie,
y la encarcela con mis ya pagadas huellas.
Urdiendo mis heridas
sopeso este cirro calado de aspereza,
cirro que imita tu nombre
y despide mi abismo al partir.