Roberto Tavares
Poeta recién llegado
Usted entre versos y doradas gotas,
usted y las rosas de rocío cuajadas,
usted y las cartas de esperanzas rotas,
usted y el silencio de las madrugadas
Usted y sus palabras que traspasan mi vida,
usted y yo, inesperado encuentro de dos almas.
Poetas de sangre. Usted y el dolor de lo que se ha ido,
Usted y este llanto que ya no esperaba.
Le ofrezco mi canto como dulce daga
Yo, por mi parte, le ofrezco mi oído como desatino
y el verso que siento latir por mi pecho
le envuelvo mi alma ahíta de sueños,
sembrada de ansias y desconsuelos
como prenda afable de mi vida quieta
que ahora despierta al leer tan sentidos escritos de su puño y letra
y si fuera que al verme llenito de anhelos usted me comprende
y me justifica
le ruego mi amiga que usted de alegrías me toque la puerta
Usted y yo, como dos niños que se asoman a la fuente de las aguas perfumadas,
que mana en su vertiente la pureza de los versos.
Usted, que alcanzó las hondas fibras del misterio con sus letras.
Y yo que descorrí el velo, descubriendo mi tristeza.
Usted y yo, almas afines, que dejamos fluir música en las palabras,
que detuvimos las madrugadas en el cantar que atravesó nuestras ventanas.
Volvamos en quietud hacia la luz que rozó nuestras manos, e inspiró nuestro canto.
La luz de Aquel que nos anda buscando.
Como un volver a la infancia feliz, así lo ha descrito,
que yo me imagino de Usted y su canto un sueño veraz ataviado de flores,
que en la quietud se desprende y da muestra, que aún en penumbra ya alumbra,
y que aún de noche ya asoma en dos corazones un nuevo horizonte,
Usted es un cuento feliz para mis dolores, por eso, Yo dejo que un verso dibuje en suspenso mis emociones, mientras mas leo, más me fascino
y mientras miro el ámbar del día me doy cuenta que me ha conducido,
a la luz de Aquél que da paz y lo es TODO
y hallando esa paz tan serena
el alma se acuesta a sabiendas que existe alguien que la comprenda
Usted, mi amigo, el de las palabras dolidas, el de la ilusión plena.
Cada hoja derramada del árbol de los años se llevó esperanzas viejas,
y arrastró canciones nuevas hasta el umbral de nuestras puertas.
Una mirada de luz le abrirá a usted la desconocida senda,
una ruta iluminada que hace tiempo yo conozco y que me embriaga....
En esa senda hay unas huellas laceradas que le invitan a usted a continuar con valentía.
Usted y yo llevamos en el alma el don de poesía,
regalo dichoso de Aquel que más nos ama.
Usted, amigo hermano, cuya tristeza es mía,
deberá saber que no hay desencanto ni dolor, cuyas manos heridas no puedan sanarnos Yo quiero en un sueño volver a encontrarla yo quiero mirar de la luz sus colores yo quiero olvidar los antiguos dolores que me cambien por paz la voraz soledad de mis decepciones no quiero escribir mas de llanto ¿para que recordar las heridas? yo quiero escribir lo feliz que es vivir sin mentir es decir, la ilusión convertirla en vivencia y así renovado, hallar en Usted mi mejor poesía
por eso, mi amiga como lo que a Usted ahora le inspiro seca mi llanto
lo que Usted me describa, Yo se lo canto.
usted y las rosas de rocío cuajadas,
usted y las cartas de esperanzas rotas,
usted y el silencio de las madrugadas
Usted y sus palabras que traspasan mi vida,
usted y yo, inesperado encuentro de dos almas.
Poetas de sangre. Usted y el dolor de lo que se ha ido,
Usted y este llanto que ya no esperaba.
Le ofrezco mi canto como dulce daga
Yo, por mi parte, le ofrezco mi oído como desatino
y el verso que siento latir por mi pecho
le envuelvo mi alma ahíta de sueños,
sembrada de ansias y desconsuelos
como prenda afable de mi vida quieta
que ahora despierta al leer tan sentidos escritos de su puño y letra
y si fuera que al verme llenito de anhelos usted me comprende
y me justifica
le ruego mi amiga que usted de alegrías me toque la puerta
Usted y yo, como dos niños que se asoman a la fuente de las aguas perfumadas,
que mana en su vertiente la pureza de los versos.
Usted, que alcanzó las hondas fibras del misterio con sus letras.
Y yo que descorrí el velo, descubriendo mi tristeza.
Usted y yo, almas afines, que dejamos fluir música en las palabras,
que detuvimos las madrugadas en el cantar que atravesó nuestras ventanas.
Volvamos en quietud hacia la luz que rozó nuestras manos, e inspiró nuestro canto.
La luz de Aquel que nos anda buscando.
Como un volver a la infancia feliz, así lo ha descrito,
que yo me imagino de Usted y su canto un sueño veraz ataviado de flores,
que en la quietud se desprende y da muestra, que aún en penumbra ya alumbra,
y que aún de noche ya asoma en dos corazones un nuevo horizonte,
Usted es un cuento feliz para mis dolores, por eso, Yo dejo que un verso dibuje en suspenso mis emociones, mientras mas leo, más me fascino
y mientras miro el ámbar del día me doy cuenta que me ha conducido,
a la luz de Aquél que da paz y lo es TODO
y hallando esa paz tan serena
el alma se acuesta a sabiendas que existe alguien que la comprenda
Usted, mi amigo, el de las palabras dolidas, el de la ilusión plena.
Cada hoja derramada del árbol de los años se llevó esperanzas viejas,
y arrastró canciones nuevas hasta el umbral de nuestras puertas.
Una mirada de luz le abrirá a usted la desconocida senda,
una ruta iluminada que hace tiempo yo conozco y que me embriaga....
En esa senda hay unas huellas laceradas que le invitan a usted a continuar con valentía.
Usted y yo llevamos en el alma el don de poesía,
regalo dichoso de Aquel que más nos ama.
Usted, amigo hermano, cuya tristeza es mía,
deberá saber que no hay desencanto ni dolor, cuyas manos heridas no puedan sanarnos Yo quiero en un sueño volver a encontrarla yo quiero mirar de la luz sus colores yo quiero olvidar los antiguos dolores que me cambien por paz la voraz soledad de mis decepciones no quiero escribir mas de llanto ¿para que recordar las heridas? yo quiero escribir lo feliz que es vivir sin mentir es decir, la ilusión convertirla en vivencia y así renovado, hallar en Usted mi mejor poesía
por eso, mi amiga como lo que a Usted ahora le inspiro seca mi llanto
lo que Usted me describa, Yo se lo canto.
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