Mariate
Poeta recién llegado
Usted es quien me arrancò un suspiro
y me soltò el cabello una mañana en el desayuno
mientras su mano jugueteaba en mi cintura
y el café era una simple excusa, usted puso
una rosa en un vaso, un poema trazado en blanco
y negro que dejó en la mesa con el vaso de leche
para el gato, usted comprò una tarta de manzanas
y un corazòn de chocolate blanco.
(usted no sabe nada de mì, no me conoce)
pero aromò mi cama de esencias de mucìlagos y masajeò
mis muslos con aceites de uva, usted quiere que esta dama
se enrosque en su cuerpo, que su espalda repose a su lado,
mientras sus dientes rasgan las sàbanas
y su sexo le da nueva vida… usted cree que estoy muerta
que ya no siento nada, y me dice al oído
-nena, soy tu hombre, tu hombre-
... Sonrìo, me tienta el aire fresco del último dìa de marzo,
(no quiero un hombre con alas,
le pesan demasiado, sabe, ya tengo suficiente con las mìas.)
el gato me mira curioso, me desabrocho el vestido y lo dejo
caer al suelo, me acerco a la ventana, la noche
me recibe con sus brazos húmedos de rocío, … casi había olvidado
cuàn liviano es mi cuerpo y què bien se siente el aire
en las piernas desnudas, me dejo llevar, no estoy muerta,
estoy a miles de kilómetros del mundo, cierro los ojos
y pierdo el sentido… una vez más
y me soltò el cabello una mañana en el desayuno
mientras su mano jugueteaba en mi cintura
y el café era una simple excusa, usted puso
una rosa en un vaso, un poema trazado en blanco
y negro que dejó en la mesa con el vaso de leche
para el gato, usted comprò una tarta de manzanas
y un corazòn de chocolate blanco.
(usted no sabe nada de mì, no me conoce)
pero aromò mi cama de esencias de mucìlagos y masajeò
mis muslos con aceites de uva, usted quiere que esta dama
se enrosque en su cuerpo, que su espalda repose a su lado,
mientras sus dientes rasgan las sàbanas
y su sexo le da nueva vida… usted cree que estoy muerta
que ya no siento nada, y me dice al oído
-nena, soy tu hombre, tu hombre-
... Sonrìo, me tienta el aire fresco del último dìa de marzo,
(no quiero un hombre con alas,
le pesan demasiado, sabe, ya tengo suficiente con las mìas.)
el gato me mira curioso, me desabrocho el vestido y lo dejo
caer al suelo, me acerco a la ventana, la noche
me recibe con sus brazos húmedos de rocío, … casi había olvidado
cuàn liviano es mi cuerpo y què bien se siente el aire
en las piernas desnudas, me dejo llevar, no estoy muerta,
estoy a miles de kilómetros del mundo, cierro los ojos
y pierdo el sentido… una vez más