dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Créame señora que yo a usted la quería;
aunque su amor nublase la cara luz del día.
Pero no crea que todo en mí era amor;
tambien había lascivia y deseo y dolor.
Si acariciaba sus pechos no existía el invierno;
aunque vivir con ustad fuese como el infierno.
Aguantar sus manías era todo un laberinto
pero lo conseguía con poesía y vino tinto.
Pero no todo fue malo en nuestra relación;
de vez en cuando teniamos noches de pasión.
Pero no se preocupe son cosas del destino
el que yo sea un lobo y usted un pincho de espino.
Nada de esto que escribo hubiera pasado
si no hubiese tenido a su hija siempre al lado.
Nuestro deseo nació con las lecciones de canto;
el cuerpo de su hija corrompería a un santo.
Conozco el paraíso después de vivir en el lodo;
ella al revés que usted en la cama me lo da todo.
Nada más que decir salvo que así es la vida;
cada perro flaco tiene de lamer su propia herida.
Cosas de esta perra vida señora, es poca cosa;
pase una feliz noche que yo duermo con una diosa.
Y aquí termina nuestra historia de amor inconclusa
que he escrito mientras su hija se quitaba la blusa.
Ya no es hora de versos mi estimada dama
que su hija desnuda me espera sobre la cama.
Eladio Parreño Elías
25-Marzo-2012
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