manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Echemos abajo la pared incorruptible,
por lo menos abramos una brecha que emerja,
demolamos pues los ladrillos de hierro inoxidable,
mutilemos sus extensiones inaudibles.
Ya encaminados abramos la tierra donde escapa el fulgor,
requebremos tu silencio y el mío enterrándolo,
quitémonos en el intento los anteojos negros,
sombríos arcanos que dilatan la verdad.
Ya no tengamos temor del frente,
ya no me tomara preso y exiliado el pasado,
ya no habrá océano que nos desuna.
ni barca a la deriva en busca costa arena.
ya no temeré la luz.
De un solo golpe tiremos ya la infranqueable frontera,
esa que solo los países miran subyugados,
de una sola tajada cortemos los años de cajones cerrados y oro guardado,
con tu oído y mi voz hagamos comunión etérea que remoline vientos que tiren las paredes de plomo y nos haga la sencilla morada que habitemos eternos juntos.
Ya no habrá temor aunque parezca utopía,
se alzan los ladrillos pintándose rojos de sangre,
no temeré eso espero,
se reviste de hierro mi voz hasta el cielo.
por lo menos abramos una brecha que emerja,
demolamos pues los ladrillos de hierro inoxidable,
mutilemos sus extensiones inaudibles.
Ya encaminados abramos la tierra donde escapa el fulgor,
requebremos tu silencio y el mío enterrándolo,
quitémonos en el intento los anteojos negros,
sombríos arcanos que dilatan la verdad.
Ya no tengamos temor del frente,
ya no me tomara preso y exiliado el pasado,
ya no habrá océano que nos desuna.
ni barca a la deriva en busca costa arena.
ya no temeré la luz.
De un solo golpe tiremos ya la infranqueable frontera,
esa que solo los países miran subyugados,
de una sola tajada cortemos los años de cajones cerrados y oro guardado,
con tu oído y mi voz hagamos comunión etérea que remoline vientos que tiren las paredes de plomo y nos haga la sencilla morada que habitemos eternos juntos.
Ya no habrá temor aunque parezca utopía,
se alzan los ladrillos pintándose rojos de sangre,
no temeré eso espero,
se reviste de hierro mi voz hasta el cielo.