Amo las ciudades utòpicas
que no conocen banderas
y sin embargo en ellas
estàn todos los colores
y amo sobremanera esas calles
entrañables y silenciosas que
desembocan en otras aùn màs
inesperadas,
de adoquines,
de tierra roja
con casas de madera
de paja o humilde barro
que no tapa la alegria de habitarlas
con todos tus hermanos,
casas donde se conservan aùn
el perfume de jardines , de fàbulas
de abuelos y leche en las hornallas
amo las ciudades colgadas
de los aires,
sin relojes
manicomios,
prohibiciones
sin asfalto ni semàforos,
al aire libre,
no expuestas
a la codicia de la guìa
del turista
en definitiva amo las ciudades
que no estàn en ningùn lado
que no conocen banderas
y sin embargo en ellas
estàn todos los colores
y amo sobremanera esas calles
entrañables y silenciosas que
desembocan en otras aùn màs
inesperadas,
de adoquines,
de tierra roja
con casas de madera
de paja o humilde barro
que no tapa la alegria de habitarlas
con todos tus hermanos,
casas donde se conservan aùn
el perfume de jardines , de fàbulas
de abuelos y leche en las hornallas
amo las ciudades colgadas
de los aires,
sin relojes
manicomios,
prohibiciones
sin asfalto ni semàforos,
al aire libre,
no expuestas
a la codicia de la guìa
del turista
en definitiva amo las ciudades
que no estàn en ningùn lado