Benjamín León
Poeta recién llegado
Uva negra
te contemplo.
La noche mece tus racimos,
hoja de mar, aroma.
Tu corazón se prende y fuga
en esta soledad ardiente que nos funde.
El viento asoma desde el sur
y tú, racimo,
gota de luz dolida,
estás hecha de mares y de giros.
A nuestro duelo asisten tantas flores.
Lugares de tinieblas y de luces,
escarchas y temblores mudos.
La trémula ventisca,
el tibio despegar del vino.
Tenemos una noche atándonos los ojos,
rompiéndonos el tiempo y sus lugares,
llenándonos de oscuras tempestades.
En ti es la desnudez un río,
el rastro de una bestia que se apaga.
Uva negra
te contemplo,
y sólo en la memoria habitas.
te contemplo.
La noche mece tus racimos,
hoja de mar, aroma.
Tu corazón se prende y fuga
en esta soledad ardiente que nos funde.
El viento asoma desde el sur
y tú, racimo,
gota de luz dolida,
estás hecha de mares y de giros.
A nuestro duelo asisten tantas flores.
Lugares de tinieblas y de luces,
escarchas y temblores mudos.
La trémula ventisca,
el tibio despegar del vino.
Tenemos una noche atándonos los ojos,
rompiéndonos el tiempo y sus lugares,
llenándonos de oscuras tempestades.
En ti es la desnudez un río,
el rastro de una bestia que se apaga.
Uva negra
te contemplo,
y sólo en la memoria habitas.