Creo firmemente que nadie está libre de pecado, como para tirar la primera piedra, en este tipo de situaciones. Yo, el menos indicado. No obstante ello, quiero dejar este proverbio chino, de la época T´ang -la que dio filósofos y poetas excepcionales-, como aporte de reflexión:
En momentos
de orgullo satisfecho,
uno pronuncia palabras
que no encierran
la verdad;
en momentos
de odio profundo,
pronunciamos palabras
que ofenden
la cortesía.
No sé qué ocurrió en lo personal, ni me interesa. Sí puedo decir que sentía y siento un especial aprecio por Elena y me apena toda esta situación que, como si no fuera ya dolorosa, se acrecienta y se agrava por su condición de virtualidad.
He sido destinatario -y confieso haber escrito, en momentos de ira-, de palabras hirientes escritas con mayor o menor dosis de talento y sé cuánto duelen. Me apena más que se pretenda estar escribiendo poesía o, lo que es peor, se pretenda enmascarar un insulto detrás de un puñado de palabras. Y en este particular, adhiero a las palabras de Julia en todo su sentido y significado.
Me viene a la memoria, al respecto, otro proverbio, escrito por el gran maestro T´u Lung:
El que gusta de
insultar a la gente
en sus escritos
es como un hechicero;
el que gusta menoscabar
a la gente
en sus escritos
es como un adivino.
La interpretación corre por cuenta de quien la lee y cada cual se cuelga el sayo que, cree, está hecho para su medida.
Espero que toda esta patética situación nos enseñe a todos los que entramos con mayor o menor frecuencia a Mundo Poesía, qué es lo que no debemos hacer aquí. Lo que sí podemos hacer, es aprender a tener humildad, a saber leer una crítica que nos enseñe y nos permita escribir mejor, a desplegar sensaciones o sentimientos (por oscuros que estos sean) sin cargarlos de intencionalidad hacia otra persona.
Lo que sí debemos hacer, en mi humilde entender, es lisonjear menos y esforzarnos por escribir mejor, aunque escribamos menos. Por alguna razón "la renuencia a corregir recrudece en el caso de la poesía", escribió un hombre al que respeto profundamente, y agregó, logrando un excelente retruécano que esto se debe a que "La poesía se presta al verso".
En síntesis: ¿qué tal dejarmos de hacer ruido, y nos ocupamos de las nueces?
Luis Videla