Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Ruge; viento!
Arranca la corteza cenicienta
que recubre mi alborada.
Déjame limpia de anclajes y cadenas.
Del funambulismo de mis pasos.
De este mal parido sentimiento
que no encuentra ni reposo ni morada.
¡Resbala; lluvia!
Despinta la fachada de negrura.
Confúndete con mis lágrimas
y mecidas ambas,
en la curva de mis pestañas,
ir bajando luego despacito
hasta el borde mismo de mis labios.
Ésta que alguna vez
miró la vida con ojos hambrientos
y que hoy, se alimenta de llanto,
envasa al vacío sus anhelos
y los guarda en la nevera
de su corazón hecho pedazos.
Arranca la corteza cenicienta
que recubre mi alborada.
Déjame limpia de anclajes y cadenas.
Del funambulismo de mis pasos.
De este mal parido sentimiento
que no encuentra ni reposo ni morada.
¡Resbala; lluvia!
Despinta la fachada de negrura.
Confúndete con mis lágrimas
y mecidas ambas,
en la curva de mis pestañas,
ir bajando luego despacito
hasta el borde mismo de mis labios.
Ésta que alguna vez
miró la vida con ojos hambrientos
y que hoy, se alimenta de llanto,
envasa al vacío sus anhelos
y los guarda en la nevera
de su corazón hecho pedazos.
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