Paul.Acosta
Poeta recién llegado
Vacío de ti.
Aquí estoy, tan vacío...
vacío de ti, vacío de tus besos
y de tus caricias,
vacío de tus abrazos,
de tus ojos trillados
que me hablan despacio.
Vacío de ilusiones,
vacío en un espacio
que grita tu nombre,
vacía de tus instantes
y de tus mechones
que llenan mi almohada.
Vacío en tu mirada
sin tu voz que me quiebra,
vacío sin el aroma de tu presencia,
vacío sin el fuego que llega a mi cama,
vacío como el caos y la nada…
será que tu perfume
se perdió en las hiedras
del final del cauce de la esperanza.
Y me llegó la muerte en este vacío,
me llamó una brisa celeste
al final del río.
Se desgranan los tiempos
se apagan las ilusiones
se extinguen mis ansias...
enmudecido seguiré buscando
la ruta de tus caderas.
¡Y ya no queda nada!
Edwin Paul Acosta Peña © DERECHO RESERVADO.
Aquí estoy, tan vacío...
vacío de ti, vacío de tus besos
y de tus caricias,
vacío de tus abrazos,
de tus ojos trillados
que me hablan despacio.
Vacío de ilusiones,
vacío en un espacio
que grita tu nombre,
vacía de tus instantes
y de tus mechones
que llenan mi almohada.
Vacío en tu mirada
sin tu voz que me quiebra,
vacío sin el aroma de tu presencia,
vacío sin el fuego que llega a mi cama,
vacío como el caos y la nada…
será que tu perfume
se perdió en las hiedras
del final del cauce de la esperanza.
Y me llegó la muerte en este vacío,
me llamó una brisa celeste
al final del río.
Se desgranan los tiempos
se apagan las ilusiones
se extinguen mis ansias...
enmudecido seguiré buscando
la ruta de tus caderas.
¡Y ya no queda nada!
Edwin Paul Acosta Peña © DERECHO RESERVADO.