Vacíos.
Acaso cuando respiras de su mano
cuando aderezas el diario y la espiga
la tarde gritona con su lágrima labrada
acaso el rincón tan esquelético de su circunstancia
cuando provienen de tanto disparo sucio
de los ojos que clavan su condición
cuando la piel es pared
de una sensibilidad de gobernantes
acaso perdida por los enormes vacíos interestelares…
cuando Dios es el eco de estómagos vacíos.
Acaso cuando respiras de su mano
cuando aderezas el diario y la espiga
la tarde gritona con su lágrima labrada
acaso el rincón tan esquelético de su circunstancia
cuando provienen de tanto disparo sucio
de los ojos que clavan su condición
cuando la piel es pared
de una sensibilidad de gobernantes
acaso perdida por los enormes vacíos interestelares…
cuando Dios es el eco de estómagos vacíos.