Rafael A. Quiles
Poeta recién llegado
[FONT="] vagabundo
[FONT="]¡Que importan los cimientos de la vida!
[FONT="]que importan los anales de la suerte,
[FONT="]si aún el ideal y la mentira
[FONT="]los absorbe el torbellino de la muerte.
[FONT="]
[FONT="]Si no existiese el hombre nada habría
[FONT="]ni Dios ni libertad ni afán doliente,
[FONT="]ni leyes que rigieran los destinos
[FONT="]ni sombras que ocultaran los que yerren.
[FONT="]
[FONT="]El hombre es un esclavo de su sino
[FONT="]el hombre es la antítesis viviente;
[FONT="]su espíritu le indica su camino
[FONT="]su instinto le seduce y lo pervierte.
[FONT="]
[FONT="]Y cuando llega al fin de su jornada
[FONT="]de vivir prisionero en este mundo,
[FONT="]la muerte se confunde con la nada
[FONT="]¡y el hombre sigue siendo un vagabundo!
[FONT="] Rafael [FONT="]
La Vida tan solo es
Vano fantasma que mueve el viento
Entre un gran antes y un gran después
Amado Nervo
[FONT="]que importan los anales de la suerte,
[FONT="]si aún el ideal y la mentira
[FONT="]los absorbe el torbellino de la muerte.
[FONT="]
[FONT="]Si no existiese el hombre nada habría
[FONT="]ni Dios ni libertad ni afán doliente,
[FONT="]ni leyes que rigieran los destinos
[FONT="]ni sombras que ocultaran los que yerren.
[FONT="]
[FONT="]El hombre es un esclavo de su sino
[FONT="]el hombre es la antítesis viviente;
[FONT="]su espíritu le indica su camino
[FONT="]su instinto le seduce y lo pervierte.
[FONT="]
[FONT="]Y cuando llega al fin de su jornada
[FONT="]de vivir prisionero en este mundo,
[FONT="]la muerte se confunde con la nada
[FONT="]¡y el hombre sigue siendo un vagabundo!
[FONT="] Rafael [FONT="]