rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Las valadas del polvo ensortijan el firmamento
como una condena salpicada de carmesí,
desolando el vacío con perpetuo frenesí
aplacando los senderos de linaje truculento
recubriendo vuestra imagen de acuarela trasnochada
con los sones de la nada, que marchitan todo destino
y los llantos del abismo, carentes de todo camino
sazonando el despeñadero en ésta noche aciaga.
El aullido del dolor ejecuta su cruel risa
apabullándo la fácil brisa y el mudo firmamento,
destruyendo el carrusel de éste pobre sentimiento
mientras el hado se enturbia y el averno, locuaz, lo frisa.
Solo abandono dejaste
solo un silencio de rosas y calvario.
Consiente eras de mi torpe silabario
y cual gripe, la ilusión, de a poco mataste
construiste un imperio
en mi alma vagabunda,
de todo pecado siempre oriunda,
eclipsándola, con tinte de sepelio
Te deseo y odio en simbiótica locura
con el atisbo de hermosura que la noche regala
migajas de desdén, sombras, y etílica farra
Lágrimas de doncella que te espera con dulzura.
como una condena salpicada de carmesí,
desolando el vacío con perpetuo frenesí
aplacando los senderos de linaje truculento
recubriendo vuestra imagen de acuarela trasnochada
con los sones de la nada, que marchitan todo destino
y los llantos del abismo, carentes de todo camino
sazonando el despeñadero en ésta noche aciaga.
El aullido del dolor ejecuta su cruel risa
apabullándo la fácil brisa y el mudo firmamento,
destruyendo el carrusel de éste pobre sentimiento
mientras el hado se enturbia y el averno, locuaz, lo frisa.
Solo abandono dejaste
solo un silencio de rosas y calvario.
Consiente eras de mi torpe silabario
y cual gripe, la ilusión, de a poco mataste
construiste un imperio
en mi alma vagabunda,
de todo pecado siempre oriunda,
eclipsándola, con tinte de sepelio
Te deseo y odio en simbiótica locura
con el atisbo de hermosura que la noche regala
migajas de desdén, sombras, y etílica farra
Lágrimas de doncella que te espera con dulzura.