Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Valdrá la pena que trate de ocultar
mi rostro ante tanto dolor?
¿Valdrá la pena que cabalgue en un cielo
que no lo gobierna el firmamento y
que está henchido de rayos y truenos
y consiente en amar las tormentas?
Me laceraste con una espada sin punta.
Y al desenvainarla contra mí
martirizaste mi carne hervida.
¡Insulso guardián de mis deleites!
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:: Con tropel de carrozas una y otra vez
pasaste por encima de mi corazón
sin piedad, arrastrándolo a la realidad.
Borraste la magia antes que existía.
¡Alégrese ahora tu mártir!
La que lloraba antes mi condena.
La que estaba triste y celaba mis versos.
¡Alégrese ahora! Porque tu mismo
deleite dió rienda suelta a mi pena.
Ni mil perdones acomodados en cama de flores
sanarán el daño que me hiciste.
Vendaré mis ojos para no verte.
Cegaré mis sienes para no entenderte.
Y cubriré mi piel para que jamás
vuelvan a cruzarse tus manos por ella.
Porque ahora dudo si valdrá la pena.
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:: GRACIAS