VALENTINA-I
Desarmo las estacas
del pensamiento
para abrazar la ternura de la cuculí
que vibra en tu boca
para besar los macollos que devuelve la tarde
en las estaciones congeladas
de un abril con negras cabelleras.
Sé que no hay otro idioma para ser feliz,
que un cuervo canta en tus párpados
recién pintados,
que las letras de tu nombre
se han vuelto glifos en mis pulmones
y el sol ha nacido detrás de tus cabellos
con una mirada curva y ensimismada.
Quiero caminar con la oscura
lluvia de tus ojos y reclamar el día entero
para que siempre estés conmigo.
A la distancia reconozco, pequeña, valentina
las rosas que florecen en tu vientre
y el amasijo de tus caricias que se estrellan
en mis manos tibias de alegría.
Reconozco cada extensión de tu deleite
y la agonía de tu lejano semblante.
Carne voluptuosa, pequeño átomo
encendido por mis dedos
déjame quererte, déjame ser yo
quien deslice sobre tu cuerpo
las azules estrías de la noche.
EBAN
( Dedicado a Valentina)
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