Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Está tan cruel que me odies tanto
y yo siga besando el piso que tú pisas,
tan mal que me abandones
y yo te siga perdonando sin prisas.
Nos distanciamos casi sin darnos cuenta,
pocas veces me sentí un humano
hasta ahora que ya no me besas
y caigo desahuciado sin colchón ni puerta.
Que me olviden los legados que no quise
y las batallas donde dejé mi corazón amándote,
que me olviden los silencios y el eclipse
que no quiso iluminarse con mi amor, matándose.
Te relego de causa y efecto de mis penas
y sin previo aviso doy un paso al lado,
mala fama tienen el amor y la belleza
que rara vez son dos aliados.
Nos morimos casi sin darnos cuenta,
yo me moría de amor y tú te mueres de pena,
nunca fui yo un príncipe azul
para tanta gracia en ti princesa.
Nunca fui yo un príncipe azul
y tú siempre fuiste mi condena.
y yo siga besando el piso que tú pisas,
tan mal que me abandones
y yo te siga perdonando sin prisas.
Nos distanciamos casi sin darnos cuenta,
pocas veces me sentí un humano
hasta ahora que ya no me besas
y caigo desahuciado sin colchón ni puerta.
Que me olviden los legados que no quise
y las batallas donde dejé mi corazón amándote,
que me olviden los silencios y el eclipse
que no quiso iluminarse con mi amor, matándose.
Te relego de causa y efecto de mis penas
y sin previo aviso doy un paso al lado,
mala fama tienen el amor y la belleza
que rara vez son dos aliados.
Nos morimos casi sin darnos cuenta,
yo me moría de amor y tú te mueres de pena,
nunca fui yo un príncipe azul
para tanta gracia en ti princesa.
Nunca fui yo un príncipe azul
y tú siempre fuiste mi condena.