Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las cadenas de Jacob Marley
nunca llevaron peso como las mías,
ni el madero en que clavaron
al Hijo de Dios calculó mis penas.
Mis grilletes llevan consigo un mundo de calamidades...
cada cerradura ha perdido su llave,
como si el paso del tiempo y de tempestades
hubiera detenido su andar en este valle.
Mi alma no es un cementerio,
cuando firmé la venta, sin darme cuenta
la convertí en un valle de leprosos
donde soy presidente y su único habitante.
Este valle de leprosos en que me refugié
carece de vida y de esperanzas,
no tiene un árbol para dar sombras
pues no lo necesita,
acá todo es sombras y la luz es una ilusión.
Las llagas de mi cuerpo no me preocupan...
son las llagas que llevo dentro y que me queman,
las estacas que me clavan con fuego
y que provienen del infierno
que abre sus puertas por mí.
Camino sin encontrar salida en esta cárcel,
si al menos tuviera final este pasillo
si las madrugadas no dibujaran las fauces del averno
estaría un poco más tranquilo
y tal vez incluso sentiría la vida.
Veo jinetes que cabalgan apurando el paso
como si creyeran que puedo escapar de aquí,
no se dan cuenta de que este encierro es eterno
y que el color de sus bestias me es indiferente.
Que me mutilen el cuerpo ya no tiene sentido
lo que lo habitaba no existe... es solo carne.
nunca llevaron peso como las mías,
ni el madero en que clavaron
al Hijo de Dios calculó mis penas.
Mis grilletes llevan consigo un mundo de calamidades...
cada cerradura ha perdido su llave,
como si el paso del tiempo y de tempestades
hubiera detenido su andar en este valle.
Mi alma no es un cementerio,
cuando firmé la venta, sin darme cuenta
la convertí en un valle de leprosos
donde soy presidente y su único habitante.
Este valle de leprosos en que me refugié
carece de vida y de esperanzas,
no tiene un árbol para dar sombras
pues no lo necesita,
acá todo es sombras y la luz es una ilusión.
Las llagas de mi cuerpo no me preocupan...
son las llagas que llevo dentro y que me queman,
las estacas que me clavan con fuego
y que provienen del infierno
que abre sus puertas por mí.
Camino sin encontrar salida en esta cárcel,
si al menos tuviera final este pasillo
si las madrugadas no dibujaran las fauces del averno
estaría un poco más tranquilo
y tal vez incluso sentiría la vida.
Veo jinetes que cabalgan apurando el paso
como si creyeran que puedo escapar de aquí,
no se dan cuenta de que este encierro es eterno
y que el color de sus bestias me es indiferente.
Que me mutilen el cuerpo ya no tiene sentido
lo que lo habitaba no existe... es solo carne.