Anne_
I killed Bukowski.
Hay dos razones
por las que no debemos entender a nadie,
la primera, es por las decisiones que tomen,
y la segunda, es para ayudarlas.
Pronto besaré el cielo en un mar de violencias sepias,
¿Mencioné que soy demasiado joven?,
sucede que ya no puedo torturarme más,
ni andar desplumando gansos
cuando se acaba el azúcar,
algunos me hostigan,
como a los retratos viejos
que guardan las abuelas en los cofres,
mi poesía es la enfermedad de mis manos
cada vez que se me baja la sangre
y se me abultan las venas.
Eco, he buscado retozar
en las olas secas que destilo
cuando camuflo mis mejillas
inundándome de llanto y delineador.
Yo soy Vallejo en los tiempos
de la deformación tipográfica,
y los hipsters ya tienen a Lana del Rey.
Recuerdo tulipanes suicidados
agonizando sobre los domingos
y las fotos magentas
que mostraban
las últimas cenas con mi familia,
las navidades que escarmentaron
en los ventanales de Miraflores,
ya no navego entre piedras
y atardeceres colorados,
ya no fecundo
los veranos que bailan
entre los destello de los arboles,
pesadillas de aluminio,
dragón de lata,
envases de Pearl and Beauty,
esperábamos más de la síntesis
de los últimos tiempos,
esperábamos copos violetas
circundando las estacionamientos vacíos
y los cumpleaños en el cementerio
gritando que olvidamos a la abuela.
Dios, he vuelto sin haberme ido,
con el cabello más largo y colores en los piececes,
retengo la presencia de tu ausencia
como los lonches en casa de la tía Feli,
donde brotaba leche y miel,
ahora entiendo a los burgueses
pellizcando mis mejillas,
ahora entiendo aquella luna
asesinando peatones sobre la mar,
ahora entiendo porque no me escuchas
¿Mencioné que soy demasiado joven…
Qué soy Vallejo en los tiempos de Lana del Rey?.
por las que no debemos entender a nadie,
la primera, es por las decisiones que tomen,
y la segunda, es para ayudarlas.
Pronto besaré el cielo en un mar de violencias sepias,
¿Mencioné que soy demasiado joven?,
sucede que ya no puedo torturarme más,
ni andar desplumando gansos
cuando se acaba el azúcar,
algunos me hostigan,
como a los retratos viejos
que guardan las abuelas en los cofres,
mi poesía es la enfermedad de mis manos
cada vez que se me baja la sangre
y se me abultan las venas.
Eco, he buscado retozar
en las olas secas que destilo
cuando camuflo mis mejillas
inundándome de llanto y delineador.
Yo soy Vallejo en los tiempos
de la deformación tipográfica,
y los hipsters ya tienen a Lana del Rey.
Recuerdo tulipanes suicidados
agonizando sobre los domingos
y las fotos magentas
que mostraban
las últimas cenas con mi familia,
las navidades que escarmentaron
en los ventanales de Miraflores,
ya no navego entre piedras
y atardeceres colorados,
ya no fecundo
los veranos que bailan
entre los destello de los arboles,
pesadillas de aluminio,
dragón de lata,
envases de Pearl and Beauty,
esperábamos más de la síntesis
de los últimos tiempos,
esperábamos copos violetas
circundando las estacionamientos vacíos
y los cumpleaños en el cementerio
gritando que olvidamos a la abuela.
Dios, he vuelto sin haberme ido,
con el cabello más largo y colores en los piececes,
retengo la presencia de tu ausencia
como los lonches en casa de la tía Feli,
donde brotaba leche y miel,
ahora entiendo a los burgueses
pellizcando mis mejillas,
ahora entiendo aquella luna
asesinando peatones sobre la mar,
ahora entiendo porque no me escuchas
¿Mencioné que soy demasiado joven…
Qué soy Vallejo en los tiempos de Lana del Rey?.