- Nada, nada... eso no significa nada para mí. - dijo ella mientras adoptaba una apariencia de esfinge, tratando de ocultar todo lenguaje corporal que pudiera delatarla...
"Yo creo que no te involucras por miedo, el profundo terror de evitar el sufrimiento..." Pensó él pero no lo dijo, por temor también a herir sus sentimientos. En cambio se armó de valor y encantado por esa distancia un tanto desafiante, fue directo con sus manos al cuello, para que ella no se le escapara y con sus labios temblorosos se dirigió hacia su boca abierta, dulce y dispuesta...
Todo, todo. Así cambió de un instante a otro.
La esfinge, una vez más, en mujer se transformó.
Última edición: