Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
Gallardo y elegante,
me miras, te inclinas,
extiendes tu mano,
con ademán me invitas.
Yo, hermosa dama,
con vestido largo de tela fina,
alzando mi vestido me flexiono
y te ofrezco mi mano,la tomas.
Nos miramos fijamente
esbozando una sonrisa,
las sensaciones se dispersan
y comienza la magia danzarina.
Entrelazadas las manos
me tomas del talle,
posada en tu hombro
descansa mi otra mano.
La cercanía,
percibiendo el dulce perfume,
tu aliento y el mío
¡elixir embriagante!
Y se escucha el Danubio,
al compás de la música
nos desplazamos suavemente,
abandonados, por cada nota seducidos.
Me alejas y me acercas,
me conduces,
y yo me abandono
a tu paso.
Y en el salón
seguimos danzando,
despacio, una vuelta
y de nuevo caigo en tus brazos.
Apretamos el paso,
acelerando los latidos,
y empezamos de nuevo
para recuperar el ritmo.
Posesionados,
entregados,
en un mismo sonido
¡embonando los latidos!
Nos sentimos uno,
complemento unido,
expresando en movimientos
lo más bello sentido.
Y viene el final,
el hermoso vals
termina de sonar,
y besas mi mano.
Te inclinas
en señal de gratitud,
yo me flexiono alzando mi vestido,
sonrío en gesto de complicidad.
Te marchas
y te miro, desde lejos,
tus ojos se posan en los míos
¡¡este Danubio quiero bailar sólo contigo!!
me miras, te inclinas,
extiendes tu mano,
con ademán me invitas.
Yo, hermosa dama,
con vestido largo de tela fina,
alzando mi vestido me flexiono
y te ofrezco mi mano,la tomas.
Nos miramos fijamente
esbozando una sonrisa,
las sensaciones se dispersan
y comienza la magia danzarina.
Entrelazadas las manos
me tomas del talle,
posada en tu hombro
descansa mi otra mano.
La cercanía,
percibiendo el dulce perfume,
tu aliento y el mío
¡elixir embriagante!
Y se escucha el Danubio,
al compás de la música
nos desplazamos suavemente,
abandonados, por cada nota seducidos.
Me alejas y me acercas,
me conduces,
y yo me abandono
a tu paso.
Y en el salón
seguimos danzando,
despacio, una vuelta
y de nuevo caigo en tus brazos.
Apretamos el paso,
acelerando los latidos,
y empezamos de nuevo
para recuperar el ritmo.
Posesionados,
entregados,
en un mismo sonido
¡embonando los latidos!
Nos sentimos uno,
complemento unido,
expresando en movimientos
lo más bello sentido.
Y viene el final,
el hermoso vals
termina de sonar,
y besas mi mano.
Te inclinas
en señal de gratitud,
yo me flexiono alzando mi vestido,
sonrío en gesto de complicidad.
Te marchas
y te miro, desde lejos,
tus ojos se posan en los míos
¡¡este Danubio quiero bailar sólo contigo!!
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