Apacible el cóndor y todo yunque en los mismos rincones, nacen boyantes canciones y faros donde el penacho pueda descansar de los interruptores e intrepidos acordeones del sonar abrupto del jueves, descalzo el cielo solamente podemos taparnos y obserbar las telarañas de aquel, la lengua de aquella o los desmanes de otros, mientras pasan los tiempos modernos, y las varas de medir, consigo de vez en cuando remedar el asunto a un pequeño asunto sin ........