tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se acerca el tiempo en donde el abismo es un mundo no tan atípico y sobre todo no tan lejano. La ilusoria fragancia de la fotografía de unos trastos encimados y nosotros bailando un vals macabro imaginando vampiros borrachos. Los árboles continuarán descociendo sus breteles y se escaparan preocupados por el ventiluz del baño.
Pero las montañas dibujadas en el placard no podrán huir esta noche.
Creo que seguiremos emergiendo sin decir nada, muriendo casi sin entusiasmo sobre algún terreno borrascoso. Definitivamente nos veremos abstractos, hundidos en el gris de la tarde hirviente. Moribundos y flácidos seremos nuestros propios cuerpos extraños. Nos verán comiendo insectos los sirvientes de la noche, romperemos sus pequeños trofeos de cristal a un lado de la cama. Y emigrarán despavoridos como un rebaño descarriado por el bosque incendiado, correrán por su vida e irán a decirle en que nos hemos convertido.
Pero las montañas dibujadas en el placard no podrán huir esta noche.
Creo que seguiremos emergiendo sin decir nada, muriendo casi sin entusiasmo sobre algún terreno borrascoso. Definitivamente nos veremos abstractos, hundidos en el gris de la tarde hirviente. Moribundos y flácidos seremos nuestros propios cuerpos extraños. Nos verán comiendo insectos los sirvientes de la noche, romperemos sus pequeños trofeos de cristal a un lado de la cama. Y emigrarán despavoridos como un rebaño descarriado por el bosque incendiado, correrán por su vida e irán a decirle en que nos hemos convertido.
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